Empecemos por el principio: la Vuelta a España femenina de 2026 coronará a una nueva campeona en las imposibles rampas del Angliru, en Asturias. Será la primera vez que el coloso riosano sea enfrentado en el circuito femenino de primer nivel, lo cual, dada su dureza, ofrece dudas bastante razonables en torno a su inclusión. ¿Está la totalidad del pelotón femenino preparado para tamaño reto? Las rampas del 23% que contiene el mito astur permitirá unas imágenes preciosas de las mejores escaladoras del mundo batiéndose en ellas. Pero, ¿y el resto? Por suerte, la evolución de los desarrollos les debería permitir completar la etapa sin problema. En teoría.

En el pelotón masculino, más acostumbrado a escenarios de este tipo, son muchos los ciclistas que ascienden los tramos más complicados con ayuda de los aficionados. ¿Hasta qué punto es necesario ver a las ciclistas sufrir hasta la extenuación? El día anterior habrán tenido que superar otro escollo de grandes porcentajes como Les Praeres, en Nava. Se trata de una subida extrema, aunque de únicamente tres kilómetros de longitud. El Angliru, en cambio, son doce con una media que promedia un 10%. El reto es, por tanto, gigantesco y no dejará indiferente. Menos aún concatenando los dos esfuerzos.

El Tour y el Giro han incluido montañas de gran calibre en sus recorridos. El Mont Ventoux asomará en 2026, han sufrido el Alpe d’Huez, el Tourmalet, la Joux Plane y otros muchos, cómo no. Pero ninguno de ellos, pese a entrañar también mucha dificultad, se puede comparar al hecho de ascender al que en su día se bautizó como ‘puerto más duro del mundo’. Hay puertos donde el pelotón femenino se ha desenvuelto a la perfección, regalando a los aficionados buenísimas tardes de ciclismo. Pero esto es otra cosa. El modelo Vuelta de subidas cortas y de grandes rampas resucita en la versión femenina.

Ojo, estas dudas no deben tomarse como un menosprecio, ni muchísimo menos. Las ciclistas, que son profesionales y tienen un nivel elevadísimo, están más que capacitadas para este reto y para más. Han sido ellas quienes en su día hicieron un manifiesto para solicitar etapas contrarreloj. Quieren más retos, más dificultad y buscar sus límites. En ese sentido, chapeau. Los organizadores, entiendo, buscan la repercusión mediática a través de sus recorridos, que estas campeonas tengan una buena audiencia que contemple y apoye sus gestas. Por ese lado, todo bien. Habrá que preguntarse si no había otro tipo de escenarios para conseguir que la fórmula cuadre.

Por no hablar de meteorología, claro. Un día lluvioso complicaría aún más las cosas. El Angliru es una prueba del algodón infalible, no engaña. Y será el final de la prueba, que arrancará en La Coruña durante el mes de mayo. Ha trascendido que Astorga recibirá una etapa tras varios días de periplo gallego. El final será, como en 2025, en Asturias. Esperemos que, al menos, la participación sea interesante y veamos por las carreteras españolas a las mejores del mundo.

Foto © Álvaro Campo