Lleva Isaac Del Toro apenas tres semanas de temporada 2026 y ya son cinco las victorias que acumula. El pleno en generales, además, deja inmejorables sensaciones de cara a Milán-San Remo, donde no sabemos si jugará el papel de guarnición o de sándwich. El rival lo fue hasta que el ciclista de UAE ha querido. Pellizzari se desinfló en la penúltima etapa y terminó de perder todo el aire en la última, adelantado in extremis por Jorgenson gracias a una bonificación que los ‘toros’ no supieron gestionar.

Visma les ganó la partida y el americano una posición. A ver, el cambio real era de un lado al otro de Isaac (¿aparecer en la foto por el lado bueno?). Puntos y estrategias aparte, la superioridad del mexicano le eleva en muchos sentidos a tomar el control del mejor equipo del momento cuando el jefe de filas no está. Tirreno-Adriático le entrega el tridente a un ciclista llamado Del Toro: demasiada mezcolanza de animales, elementos y símbolos.

En clave Tour, ojo al rendimiento del ciclista de UAE en la crono, colándose entre los diez mejores de la etapa. Ganna ganó, pero las buenas sensaciones las pusieron otros. Por allí estaba gente como Roglic o Johannessen, ciclistas que iban a ser de la pomada sí o sí porque siempre lo son.

El sterrato que conducía a San Gimigniano ha supuesto uno de los momentos de este primer tercio de temporada. Van der Poel, que ha hecho sus series de cara a Vía Roma, se impuso a Del Toro y Pellizzari, que empezaban su gran duelo entre manchas de barro, problemas mecánicos, enganchones y caídas. Duelo que duró lo que quiso el mexicano, porque según las cuestas se ajustaban un tanto a la línea de meta, se mostraba imbatible. En Camerino jugó con sus rivales y se disparó hacia la meta como si el tridente estuviese se encontrase amenazando a su espalda.

Valgren, Andresen y Milan también se llevaron etapa. La carrera fue intensa y, si consideramos que Del Toro todavía no está en modo inalcanzable, entre iguales, lo que dio cierto sabor a esta Tirreno-Adriático. Hubo un logro muy interesante como el de Diego Sevilla, el español del Polti que se enfundó la maglia de la montaña. Un hito histórico nada sencillo, pues un Pro-Conti come por una vez en la mesa de los World Tour. ¡Meritazo el del madrileño!

La Tirreno-Adriático está regresando poco a poco a su esencia. Durante años ha procurado vestir sus recorridos como banco de pruebas para los grandes vueltómanos del momento. Ahora entremezcla las posibilidades de todos con el toque necesario para que los ciclistas de clásicas preparen las clásicas que están por venir. Que siga en esta línea, que de ese modo Tirreno tendrá todo el sentido del mundo. Sino, perdería de nuevo el norte y el sello, algo terrible tratándose de historia viva del ciclismo.