20 años de la primera Lieja de Alejandro Valverde
El ‘Bala’ Alejandro Valverde fue capaz de conquistar la Lieja-Bastogne-Lieja en cuatro ocasiones. Se quedó a una del récord de Eddy Merckx (5) y no fue por falta de oportunidades. Pero nos vamos a centrar en la primera, esa primera vez para el ciclista murciano en un Monumento y que a su vez era la primera vez de España en todo lo alto del cajón. Porque lo había intentado gente del nivel de Miguel Induráin o David Etxebarria, sin suerte. El vasco se quedó a las puertas en el año 2000, derrotado in extremis por Paolo Bettini. Precisamente el italiano iba a ser la víctima de Valverde seis años más tarde.
Y es que ese final en Ans le iba como anillo al dedo. Había descubierto ‘La Decana’ una temporada antes, en 2005. Pese a que el ciclista de Caisse d’Epargne era especialista en aquello de llegar y besar el santo, esa experiencia, clave en una carrera donde se da cita lo más granado del pelotón ardenero, iba a ser clave. También el mercado de fichajes, firmando como compañero de equipo a Joaquim ‘Purito’ Rodríguez. El catalán tuvo en sus piernas la capacidad de decidir la carrera. Controló el grupo de favoritos en el momento decisivo para que su líder rematase la faena varios kilómetros más allá.
Era la primera vez que Valverde se veía en una de estas, hándicap que iban a sufrir sus rivales. Bettini, Cunego, compañeros de Alejandro en el podio y en aquel grupo que llegó a meta, pensaban que eran el famoso de la foto, que eran los máximos favoritos. Ese error hizo que fiaran sus opciones a un sprint en el que no tuvieron más opción que ver la espalda de un maillot negro que estrenaba a un país en una de las carreras ciclistas más antiguas de la historia.

El tramo clave de la carrera era el que separaba la cima de Saint-Nicolas de la meta apenas cinco kilómetros más allá. La dureza de la cota rompía lo que quedaba de carrera y era tradición que el caos hiciese el resto. En ese avispero, la labor de contención de Rodríguez fue esencial para que Valverde no perdiese opción de luchar por el primer puesto. Un grupo numeroso, cercano a la decena, se iba a disputar la victoria. Arrancadas, parones… un clásico. La fortuna quiso que las ofensivas de Sinkewitz y Boogerd encontraran respuesta.
Cuando la cuesta de Ans estaba a punto de ser coronada, con el gallinero en calma, se vino el sprint. Ahí aquel Valverde era prácticamente imbatible. La punta de velocidad del ciclista español era impresionante, y sino que le pregunten al mismísimo Lance Armstrong o a todos los velocistas (excepto Boonen) del anterior Mundial. Si era capaz de plantar cara en un sprint masivo, qué no iba a conseguir en la recta final ante un grupo selecto. El destino quiso que todo quedase a un sprint de distancia y lo logró. España conquistó por fin la Lieja. Solo necesitó 92 ediciones.
Por tanto, un primer hito en la historia de Alejandro Valverde y también, por supuesto, en la del ciclismo español. Caisse d’Epargne, sponsor que dio continuidad a Illes Balears y Banesto, se estrenaba también en un Monumento. No había mejor forma de estrenar patrocinador. Valverde se erigía como una de las figuras del ciclismo internacional después de haber saltado a la máxima categoría, la antiguamente llamada Pro-Tour. Las mejores carreras al alcance de su calendario y desde bien temprano dejando claro el tipo de corredor que iba a ser. Aquí empezaba su romance con Lieja.
Fotos © EFE
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