Cicloturismo: el entretenido Coll de Sóller (Mallorca)
Isla de Mallorca, Islas Baleares. Tierra de grandes ciclistas. La sierra de Tramuntana sirve de barrera natural entre dos mitades de la isla: la norte y la sur. Como puerta natural entre una y otra, se encuentra el Port de Sóller. Una suerte de carretera que comunica la localidad homónima y que da comienzo a la vertiente norte y Bunyola. No es un puerto de primera categoría, aunque no exento de cierta dificultad. Va remontando las laderas a base de curvas de herradura, que es la cualidad más destacable. ¿Cuántas? Entre las dos caras de la montaña, un total de 54. Ni más ni menos, que dirían Los Chichos.

La carretera cuenta con una ventaja para el cicloturista, y es que se construyó una alternativa a este puerto. El túnel que comunica ambos extremos de Sóller fue construido en 1997, lo que provoca que la subida o bajada por la carretera vieja sea mucho más placentera para los ciclistas. La bajada tiene su dificultad por el peralte de alguna de las curvas. Buena visibilidad, eso sí. Con precaución, no debería haber excesivo problema.

En lo orográfico, hablamos de subidas de 7-8 kilómetros de duración. Pendientes en torno al 6% y quizás alguna rampa más empinada a la salida de alguna de las curvas, pero nunca superior al 8%. Se trata de un puerto muy homogéneo en ambas vertientes, lo que hace de Sóller un paraíso para el cicloturismo. Los paisajes merecen la pena. No hay una panorámica excesiva porque se ve interceptado por la montaña y el abundante arbolado, una buena noticia de cara a los días más calurosos.

El escaso tráfico, aún así, no debería relajarnos del todo, pues algún vehículo subirá. Hay fincas de labor e incluso algún restaurante. Antaño el túnel era de pago, por lo que mucho tráfico elegía darle alegría al volante con tanta curva. La zona es muy turística y mucha gente se deja ver por esta parte de la isla. Lo mismo sucede con los ciclistas, que aprovechan el buen tiempo para sacar a relucir sus bicicletas y sufrir junto a ellas en este precioso puerto.

Lo destacable, además, es la combinación que se puede hacer con algunos más de la zona. Por ejemplo, sin ir más lejos, con el Puigmajor, el rey de la isla. Al sur se encuentra el Coll d’Honor, cuyo asfalto es un tanto trabajoso, pero permite continuar con el escaso tráfico. Si nos marchamos hacia Deiá o alargamos la ruta, podemos disfrutar también de Sa Calobra (espectacular) o el coll de Sa Batalla, con vertiente hacia Inca o hacia Pollença y el Cap Formentor (también espectacular).

Por tanto, una subida esta de Sóller que merece la pena visitar. Palma se encuentra apenas a una veintena de kilómetros, y muchos núcleos turísticos quedan también a mano de una buena ruta. Mallorca ofrece muchos lugares para disfrutar, ya sea en modo playa o en las montañas. Si el segundo es el destino que más te seduce y quieres hacerlo junto a tu compañera de batallas, este puerto es altamente recomendable.

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