Cómo ganar a Tadej Pogacar (en la Vuelta)

Cómo ganar a Tadej Pogacar (en la Vuelta)

Cómo ganar a Pogacar. Un amigo dice que empujándole por un barranco. Otro me dijo que jugando al dominó, y que eso tampoco ofrece garantía alguna. Y por ahí voy a llevar la argumentación: para ganar a Pogacar hay que jugar a un juego diferente. Jugar al suyo, como sumar dos más dos, sabemos qué resultado nos da. La única oportunidad es explorar esa vía de lo incierto, sacrificar veinte euros para comprar un boleto de la lotería. Nadie dijo que la fortuna fuese a venir gratis y que los grandes sueños se hiciesen realidad a coste cero.

Si uno observa con lupa los escasos puntos flacos de Tadej, se puede ver que le cuesta lo contracorriente. Wout Van Aert le arrebató así la ansiada París-Roubaix. En la incertidumbre de lo táctico, en el paso cambiado, en el momento en el que haces pensar al dominador. Jonas Vingegaard y Roglic, en carrera, lo hicieron en el Tour 2022. No es fácil provocar que el mejor del momento hinque la rodilla. Los Visma lo consiguieron a base de estrategia y sorpresa. Pero, ¿qué sorpresas se podrían plantear a un ciclista así, respaldado por el mejor equipo del momento?

Si uno analiza el ocho del UAE, ¿dónde está el punto de fuga? En la escalada, ¿verdad? Pues ya sabes lo que va a pasar en los puertos, ¿o no? Escapadas bidón de ciclistas a la sombra que salgan respondones mezclado con un principio en desuso en el ciclismo de hoy: los enemigos de mis enemigos son mis amigos. ¿Qué es eso de colaborar con el sucesor de Eddy Merckx y su equipo? De toda la vida, lo primero es quitarse de en medio al favorito. Luego ya discutiremos el reparto del botín y quién se queda el reloj.

Oye, ¿y en llano se puede atacar? Hay viento, ¿o ya no? Es bien sabido que el esloveno sufre con calor. ¿Y probar algo diferente, como en un descenso, en un puerto anterior con compis por delante en un día de cuarenta grados? Por no hablar de la táctica del hombre boya. Cuando un equipo va perdiendo en fútbol, se ataca por una banda, por la otra, por el centro, con pases largos, cortos, profundos. Cuando menos te lo esperas, llega el error, por mera insistencia, y cae el gol. En ciclismo, lo mismo. ¿Cómo ganó la Vuelta un tal Alberto Contador a otro ciclista más fuerte que él? ¿Y si no sale? Hay gloria para los valientes que pierden.

El problema no es encontrar el punto débil de un dominador y, salvo que un indeseado infortunio lo impida, futuro vencedor de la Vuelta. Los equipos de hoy tienen estrategas a sueldo que ven el ciclismo como cualquiera de nosotros. La cuestión es que los equipos parten ya derrotados de salida. Un octavo puesto asegura muchos puntos y compensa más luchar las etapas que pelear las carreras que se disputan. En el paddock manejan los datos de uno y de otro y se puede saber de antemano los resultados. ¿Para qué luchar?

Porque, de hecho, Tadej Pogacar hace un efecto llamada inverso. Entre los equipos que se han presentado, ¿cuántos tienen potencial para ponerle contra las cuerdas? ¿Cuántos si quiera se plantearían hacerlo? Fortunato, pupilo del XDS Astana, lo ha dejado claro: «si Pogacar ataca, yo voy en la dirección opuesta». Toda una declaración de intenciones. El italiano al menos ha tenido arrojo de reconocerlo, pero no es el único, evidentemente. Espero equivocarme, pero lo más triste no va a ser ver a un ciclista ganar casi por decreto, sino comprobar que lo va a hacer sin oposición, por incomparecencia.

Foto © EFE

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