Merckx, cansado de los abucheos en Francia y previa prima y recorrido ad hoc de la Vuelta, intentaría un nuevo doblete, el Vuelta-Giro. Pero la temporada no era grandes vueltas únicamente para Merckx, que buscaba en Lieja ser líder en solitario con cuatro victorias, buscaría en el Mundial de Montjuic igualar a Binda y Van Steenbergen, y superar a su archienemigo Van Looy con esa tercera victoria.
El año iba a ser muy exitoso para Merckx, que ganaba una sosa Vuelta a España, sin apenas montaña y con muchas bonificaciones, para completar las 3 grandes en una carrera con un pódium histórico (Merckx, Ocaña y Thévenet) y apenas el recuerdo de la etapa de Miranda de Ebro con Ocaña desatado en Orduña, pero Merckx incluso ganando la etapa.
En Lieja se iba a coronar como el rey de las Ardenas, con su cuarta victoria y tercera consecutiva (solo Léon Houa a finales del siglo XIX y Moreno Argentin en los años 80, lograrían tres victorias consecutivas en la Doyenne), al vencer al esprint a sus compatriotas Verbeeck y Godefroot. Posteriormente se pasearía en un Giro en el que Fuente, con las miras puestas en el Tour, no iba a ser el rival del año anterior. Un Tour que iba a ganar a lo Merckx… Luis Ocaña.
Y el broche debía ser Montjuic, en un recorrido selectivo y en el que irónicamente la fortaleza del equipo belga podía ser el mayor obstáculo para Merckx. Curiosamente Godefroot iba a volver a ser protagonista en esta temporada para él, aunque como “mentor” de la nueva promesa belga Freddy Maertens. Un Mundial no exento de polémica y en el que la rivalidad Ocaña-Fuente alcanzó sus cotas más altas. Al final Fuente sería seleccionado de reserva (renunciando) y Ocaña sería el líder del equipo español. Ganaría Gimondi, que cerraba su círculo de victorias en grandes y clásicas con un Campeonato del Mundo que todavía no había ganado. Ocaña sería tercero y por fin vencería a Merckx, cuarto.
Pero este Mundial es el de las sospechas, el del duelo Shimano-Campagnolo, el de la rivalidad Maertens-Merckx, el o yo o nadie, el de los ofrecimientos de dinero para garantizarse apoyos en el equipo belga, el de la traición de Merckx a Maertens o de Maertens a Merckx, según quién lo cuente. Lo que sí se puede ver, porque además hay imágenes, es que en una llegada a cuatro (Ocaña, Gimondi, Maertens y Merckx) donde los dos ciclistas más rápidos con diferencia eran los dos belgas, Maertens hacía de lanzador de Merckx, que finalmente no podía seguir su rueda, y Maertens no podía reaccionar a tiempo, viéndose sorprendido por Gimondi (que por cierto lo cerraba en una maniobra que podría haber dado que hablar) para hacer segundo. Mientras, Merckx era incluso batido por Ocaña en el sprint por el bronce.
Una gran temporada de nuevo, y a pesar de la decepción del Mundial (jamás cicatrizada del todo), un horizonte en el que la pregunta era cuánto tiempo más podría Merckx seguir tiranizando todas las pruebas del calendario.
Foto © Rob C
0 comentarios