Alejandro Valverde es el ciclista con un mayor número de podios en el Campeonato del Mundo. Ha mordido todos los metales, ha triunfado, ha sonreído y ha llorado. Ha sido alabado, criticado e ignorado. Ha pasado por todas las fases del éxito y del fracaso. El murciano lució dorsal en 16 Mundiales, con siete metales esparcidos en un periodo de 15 años. ¿Qué no sabrá el 'Bala' sobre esta carrera? No hay mejor embajador del Mundial de cara a los corredores de la selección, a los que los ojos todavía hacen chiribitas al ver a quién les dirige.
La leyenda del exciclista recuerda al halo que perseguía a Zidane en el Real Madrid. Cuando el boss habla, todos callan. Eso del aura que le pillará a Valverde algo mayor. Pero hecho todo un chaval y saliendo a entrenar con sus pupilos, lo que aporta una información de primera mano sobre los estados de forma. En ese sentido, mucho mejor explicar sobre el terreno y de viva voz lo que se espera de ellos que en una fría pizarra del autobús entre legañas y bostezos.
Juan Ayuso, la gran baza
Decir que el alicantino es la mejor oportunidad para el equipo español es decir algo muy obvio. Tiene cierta velocidad en las llegadas y es fuerte en terrenos que no terminan de ser rampa. El problema, el carácter y la mentalidad, un poco como a Remco Evenepoel, uno de los mejores corredores de las últimas décadas al que una cruzada de cables acaba por eliminar para la lucha por ganar. Ayuso necesita sentirse respaldado y fuerte para estar en la pelea.
Enric Mas también cuenta. Todo un ganador de la Vuelta a España siempre es merecedor de estar en el listado de favoritos. No tiene un buen recorrido, las cosas como son, y por ello no tiene nada que perder. Es en ese papel suicida donde el balear puede granjear su oportunidad. Con tantos candidatos midiendo esfuerzos y responsabilidades, las sorpresas estarán a la orden del día. Puede ser una clave táctica, sin duda. Aunque verle de arcoíris sea una posibilidad más que remota.
Iván Romeo tiene un recorrido que le podría marchar a las mil maravillas de estar en plena forma. Visto lo visto en la Vuelta a España y el rendimiento en la contrarreloj del Mundial, no parece el mejor momento del vallisoletano. Marcel Camprubí tiene punta de velocidad, tiene olfato, está en el mejor año de su carrera. El problema de ambos es que necesitan llegar a la lucha con gente de su liga. Cualquiera de ellos nada tiene que hacer ante los monstruos a los que se van a enfrentar. Parten sin favoritismo, sin la vitola de ser corredores vigilados.
Buscar la sorpresa: nadie habla de España
Corredores como Igor Arrieta, con capacidad para resolver una escapada, pueden tener opción al protagonismo. Cierto es que no son Van Aert o Van der Poel, es evidente. Pero en la clásica fuga que se va de las manos, quién sabe. Una carrera loca, con el pelotón partido y varios favoritos por detrás echándose mutuamente la responsabilidad mientras los minutos se acumulan. En ese escenario, que se ha dado en varias clásicas y ediciones del Mundial, es donde España gana enteros de tocar medalla.
Raúl García Pierna tiene mucho olfato para agarrarse a las escapadas buenas. El hándicap es que viene de darse una paliza en Tour y Vuelta. Carlos Verona también sabe lo que es ir en fuga de forma habitual, al igual que Markel Beloki, que acudirá para ayudar y ganar experiencia. En caso de que las cartas estén marcadas y sea una carrera entre los grandes, solo Ayuso parece poder enfrentarse. Ahí funcionará el todos para uno, o sería lo normal.
Demasiados favoritos
Y demasiado buenos. Si los favoritos amanecen con un día normal, coparán las primeras plazas. Si la prueba está tan cara, España pierde opción. Solo si se disputa un sprint final entre varios candidatos y alguno de la Selección ha resistido, la medalla sería posible. Parece un circuito selectivo y que permite estrategia. Raro será que los metales estén entre más de dos o tres corredores. Si hay grupos, estarán más retrasados.
Ayuso, si resiste los envites y sabe moverse, tiene zonas donde intentar la machada aprovechando el margen que tiene o bien intentar batir al sprint a cuantos le sean posibles. Si lo hace y llega a recta de meta con opciones, a por todas. Un ataque en el último repecho también podría ser ganador. Pero en primer lugar habría que estar ahí a esas alturas de carrera, lo cual no es fácil. En segundo, hay que tener fuerzas y lucidez para lanzarse al abismo.
Las chicas, dependientes de Blasi
Paula Blasi acaparará todas las miradas de la selección. En la contrarreloj, que no es exactamente su terreno, anduvo discreta. En la prueba en línea, es una de las favoritas a pelear por el podio. No es rápida, pero sí explosiva y valiente, una bomba de relojería para las rivales, que ya han probado esta medicina en las clásicas de las Ardenas. Mireia Benito y Mavi García, otras opciones, si bien parece improbable que puedan estar en la lucha. Sí en escapadas que alcancen protagonismo. Veremos si de ahí sale una buena carrera para ellas.
Foto © RTVE
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