Los 13 dobletes Giro - Tour de la historia

Los 13 dobletes Giro - Tour de la historia

El reto de conquistar el doblete en el Giro de Italia y el Tour de Francia ha sido cosa de muy pocos corredores. Ha habido otros que lo han intentado sin éxito, otros que lo han podido firmar en dos ocasiones. Los mejores nombres, de esos que resuenan a ciclismo de toda la vida y que son de fama internacional. Porque ganar las dos grandes más prestigiosas en una misma temporada trasciende lo humano y forma parte de lo divino, de los altares del ciclismo. Hasta la fecha han sido trece los dobletes, concentrados en ocho ciclistas que se han coronado con esta hazaña.

Fausto Coppi: 1949, 1952

El italiano fue el primero en cosechar este logro. El ciclista de Castellania vivió una férrea rivalidad con Gino Bartali y en 1949 pudo marcar la diferencia con él. La mítica obra de arte entre Cuneo y Pinerolo con aquella inolvidable escapada (un uomo solo al comando) le permitió sentenciar al enemigo y poner la primera piedra del doblete. En el Tour, procuró sentenciar en las contrarrelojes (137 kilómetros entre Colmar y Nancy) y lo hizo también en las montañas. Batió a Bartali por más de diez minutos en París.

Tres años más tarde, Il Campeonissimo repitió la gesta. En el Giro de Italia se paseó, yendo de exhibición en exhibición en las contrarrelojes y en montaña. Mítica y recordada etapa con meta en Bolzano tras atravesar en solitario Pordoi y Sella. Fiorenzo Magni se clasificó segundo a más de nueve minutos. En la salida del Tour de Francia desde la Bretaña se presentó como candidato número uno. Se celebraron los primeros finales en alto de la historia, que fueron a parar a él, otro hito de la historia de este mito del ciclismo. Alpe d'Huez, Sestrieres, en Italia, y el Puy de Dôme vieron al campeón inscribir su nombre.

Jacques Anquetil: 1964

Jacques Anquetil no solo fue el primer ciclista en conquistar cinco ediciones del Tour de Francia, sino también el segundo en la historia en enlazar las victorias del Giro de Italia y el Tour en una misma temporada. Conocido por su elegancia sobre la bicicleta y su imbatible dominio en las contrarrelojes, el corredor normando marcó una época dorada en el ciclismo moderno.

Su idilio con el Giro comenzó en 1960 y se repitió en 1964. En aquella edición, corriendo para el equipo Saint-Raphaël, Anquetil resistió con solvencia los ataques de los escaladores italianos en la alta montaña. Tras sentenciar la carrera en la única etapa contrarreloj, defendió la maglia rosa hasta Milán, coronándose campeón por delante de Italo Zilioli y Guido de Rosso. Con el Giro en el bolsillo, Anquetil llegó a París ese mismo año con un objetivo mayúsculo: encadenar su cuarto Tour consecutivo y sumar el quinto de su palmarés, completando así un doblete histórico.

El Tour de 1964 es considerado por muchos expertos como el mejor de todos los tiempos. La carrera dividió por completo a Francia en un duelo legendario contra Raymond Poulidor. Aunque el público prefería el carisma de Poulidor, fue el normando quien impuso su ley.

Aquella edición dejó imágenes imborrables para la posteridad. La crisis de Andorra: Las vicisitudes y la famosa debilidad de Anquetil tras el día de descanso. El pulso en el Puy de Dôme: El icónico choque de hombros subiendo el volcán, donde Poulidor tuvo a Anquetil contra las cuerdas. A pesar del sufrimiento en la montaña, Anquetil hizo valer su condición de especialista y se llevó el gato al agua gracias a las rentas obtenidas en las cronos de Bayona y París. Terminó ganando aquel Tour por un suspiro: apenas 55 segundos de diferencia.

Eddy Merckx: 1970, 1972, 1974

Eddy Merckx, considerado por unanimidad el mejor ciclista de todos los tiempos, no podía faltar en esta lista. Con cinco Giros de Italia y cinco Tours de Francia en su palmarés, era lógico que el "Caníbal" belga firmara el doblete en una misma temporada. Su modus operandi era siempre el mismo: destrozar la carrera desde los primeros días, dominar en cualquier terreno y acaparar casi todas las clasificaciones secundarias.

Logró esta hazaña histórica en tres ocasiones. Instalado ya en la cima del ciclismo mundial, Merckx firmó su primer doblete con dos exhibiciones muy distintas: 1970. En el Giro de Italia: se vistió de rosa en la séptima etapa y no soltó el liderato hasta el final. Aunque no fue su edición más aplastante, sumó dos victorias de etapa y aventajó a Felice Gimondi en más de tres minutos. En el Tour de Francia: ofreció un recital absoluto. Consiguió 8 triunfos de etapa, se llevó la montaña, la combinada y la combatividad, y le sacó casi 13 minutos de ventaja al segundo clasificado, Joop Zoetemelk.

Dos años después, Merckx repitió la gesta en una temporada donde lo raro hubiera sido que no lo consiguiera. Tuvo que pelear duro en la alta montaña del Giro contra el bravo asturiano José Manuel Fuente ("El Tarangu"), pero terminó imponiéndose en Milán por más de 5 minutos en un podio que completó el también español Paco Galdós. Todo el mundo esperaba la revancha con Luis Ocaña en el Tour, tras la trágica caída del español en el Col de Menté el año anterior cuando lideraba la carrera. Sin embargo, en 1972 Ocaña no encontró su mejor nivel y, tras varias caídas y una infección pulmonar, abandonó en los Alpes. Sin su gran rival, Merckx coleccionó triunfos en Pirineos, Alpes y contrarreloj, sumando a su general el maillot verde y la combinada.

A pesar de comenzar un ligero declive en las clásicas, 1974 fue una temporada irrepetible. Merckx no solo firmó su tercer doblete Giro-Tour, sino que completó la Triple Corona al ganar el Mundial en Ruta de Montreal. Volvió a sufrir con los ataques de "El Tarangu" Fuente en mayo, quien aguantó el liderato muchas jornadas pero acabó hundiéndose camino de San Remo. Merckx aprovechó el desfallecimiento para coronarse en Milán. El corredor del equipo Molteni firmó su quinta y última victoria en la Grande Boucle, empatando el récord de Jacques Anquetil. Ante las ausencias de Ocaña y Zoetemelk, dominó a placer, adjudicándose 8 etapas, la combinada y el premio de la combatividad.

Bernard Hinault: 1982, 1985

Bernard Hinault, conocido como "El Tejón" (o "El Caimán"), fue el gran dominador de su época. Aunque no alcanzó el control tiránico de Merckx, su ambición lo llevó a igualar al belga y a Anquetil con cinco victorias absolutas en el Tour de Francia, sumadas a sus tres triunfos en el Giro de Italia. Logró la mítica gesta del doblete en dos ocasiones: 1982 y 1985.

En su primer doblete, Hinault demostró una superioridad incontestable frente a las grandes figuras del ciclismo italiano. El potente bloque del equipo Renault controló el Giro sin grandes sobresaltos frente a rivales de la talla de Moser, Saronni o Prim. El único contratiempo ocurrió en la etapa de Boario Terme, donde el italiano Silvano Contini le arrebató momentáneamente la maglia rosa, aunque el bretón la recuperó con autoridad al día siguiente para coronarse en Milán.

Tras el inicio de la ronda francesa en territorio suizo, Hinault partía como el rival a batir. Aunque el australiano Phil Anderson vistió de amarillo durante las primeras jornadas, Hinault asestó el golpe definitivo en la contrarreloj de Valence d’Agen. Tras certificar su liderato en la última crono de Saint-Priest, puso la guinda al pastel con un hecho insólito: ganar la última etapa en los Campos Elíseos vistiendo el maillot amarillo.

Su segundo doblete llegó en una temporada marcada por la estrategia y la tensión interna de equipo. A pesar de ser una edición diseñada a la medida de los rodadores locales (Moser y Saronni) y con escasez de alta montaña, las plenas facultades de Hinault como corredor total le dieron el triunfo. Incluso se dio el lujo de batir al mismísimo Francesco Moser en su propia especialidad: las etapas contrarreloj.

Supuso su quinta y última victoria en la Grande Boucle, lograda bajo el enrarecido clima de su nuevo equipo, La Vie Claire (el megaproyecto del empresario Bernard Tapie). El gran aliciente de la carrera fue el duelo con su propio compañero, el estadounidense Greg LeMond. Aunque LeMond acató las órdenes y colaboró con el francés en momentos clave, terminó en el podio a menos de dos minutos de Hinault, sellando una famosa promesa: el bretón trabajaría para que el americano ganara el Tour al año siguiente.

Stephen Roche: 1987

Stephen Roche protagonizó en la campaña de 1987 una de las temporadas más perfectas y memorables en la longeva historia del ciclismo moderno. El corredor irlandés no solo logró el codiciado doblete Giro-Tour, sino que ese mismo año se coronó campeón del mundo en ruta, igualando la legendaria Triple Corona que hasta entonces solo poseía Eddy Merckx.

El Giro de la traición y la hostilidad. Paradójicamente, la victoria con más mérito para Roche fue la del Giro de Italia, debido a una auténtica guerra civil dentro de su propio equipo, el Carrera. Su compañero de filas, el italiano Roberto Visentini (ganador de la edición anterior), se negó a aceptar el liderazgo del irlandés. El director de la escuadra, Davide Boifava, fue incapaz de gestionar la crisis, lo que encendió los ánimos de los tifosi locales, quienes llegaron a amenazar y abuchear a Roche en las carreteras. A pesar del clima tóxico y de correr prácticamente sin equipo, el irlandés demostró ser el más fuerte sobre el asfalto y se coronó campeón en Milán.

El Tour de Francia de 1987, que tomó la salida en Berlín Occidental, estuvo marcado por las notables ausencias de los grandes capos de la época: Hinault (retirado), Fignon y LeMond. Ante este vacío de poder, la carrera se convirtió en una batalla abierta llena de alternativas. Aunque ciclistas galos como Charly Mottet y Jean-François Bernard ilusionaron a su país, terminaron cediendo el terreno en las duras rampas del Mont Ventoux y Villard-de-Lans.

La lucha por el maillot amarillo se redujo a un cara a cara eléctrico entre Pedro "Perico" Delgado y Stephen Roche. La ronda francesa dejó para la historia la agónica subida a La Plagne, donde el irlandés cruzó la meta completamente exhausto y necesitó asistencia médica con oxígeno. Tras resistir el acoso del segoviano en la montaña, Roche asestó el golpe definitivo en la contrarreloj de Dijon, adjudicándose el Tour por una diferencia mínima de apenas 40 segundos.

Miguel Induráin: 1992, 1993

Miguel Induráin grabó con letras de oro su nombre en la historia al convertirse en el primer ciclista español en conquistar el Giro de Italia, un trono que a leyendas como José Manuel Fuente o Paco Galdós se les había escapado por muy poco. El gigante de Villava elevó la exigencia física y mental a otra dimensión al encadenar de forma consecutiva dos dobletes históricos en 1992 y 1993. Su dominio incontestable combinó una sangre fría legendaria con exhibiciones nunca antes vistas contra el crono.

En 1992, Induráin debutaba en la Corsa Rosa con el cartel de máximo favorito tras haber conquistado su primer Tour de Francia el año anterior. El navarro cimentó su victoria aplastando a sus rivales en las dos largas contrarrelojes de la carrera. Con el maillot de líder bien amarrado, se limitó a controlar con una solvencia pasmosa los ataques desesperados de escaladores de la talla de Claudio Chiappucci y Franco Chioccioli, coronándose campeón en Milán.

Aquella edición del Tour pasó a los anales del ciclismo español. Comenzó con una emotiva salida en San Sebastián y dejó dos momentos imborrables: la estratosférica exhibición en la contrarreloj de Luxemburgo —donde dobló a auténticos especialistas— y la agónica etapa de Sestriere, donde Induráin sufrió una histórica pájara persiguiendo a Chiappucci, pero logró salvar el maillot amarillo con pura casta.

Al año siguiente, el ciclista del equipo Banesto regresó para defender sus coronas y volver a demostrar por qué era el rey indiscutible de las grandes vueltas. Fue una edición del Giro mucho más sufrida de lo esperado. Induráin tuvo que emplearse a fondo para frenar la sorprendente y feroz ofensiva del letón Piotr Ugrumov. El momento cumbre de tensión se vivió en la durísima ascensión al Santuario de Oropa, donde la afición española contuvo el aliento al ver peligrar la carrera. Por fortuna, el navarro tiró de sangre fría, minimizó las pérdidas y sentenció su segundo Giro en Milán.

En su camino hacia el tercer Tour consecutivo, emergió la figura del suizo Tony Rominger como su gran rival. Rominger firmó una soberbia actuación en los Alpes e intentó poner la carrera patas arriba en el mítico Tourmalet. Sin embargo, Induráin desactivó cada ataque y volvió a sentenciar la Grande Boucle en su terreno preferido, regalando a los aficionados otra exhibición memorable contra el reloj en el Lac de Madine.

Marco Pantani: 1998

Marco Pantani, el inolvidable "Pirata", grabó su nombre en el Olimpo del ciclismo en 1998 con una de las gestas más emotivas de la era moderna. Aunque durante más de un cuarto de siglo fue recordado como el último en lograr la hazaña. Aun así, la temporada de 1998 de Pantani permanece intacta como un monumento a la épica en un año en el que el ciclismo tocó fondo.

La temporada de 1998 estuvo inevitablemente salpicada por el Caso Festina. Este monumental escándalo de dopaje estalló pocos días antes de la salida del Tour en Dublín, marcando un antes y un después en la historia del deporte y la lucha contra el dopaje. En medio de ese clima de sospechas, el ciclismo necesitó más que nunca la pureza y el espectáculo que solo el menudo escalador de Cesenatico podía ofrecer. Pantani protagonizó una grandiosa exhibición en la alta montaña que hizo vibrar por completo al país transalpino. Tras desatar la locura al vestirse de rosa en Val Gardena, el ruso Pavel Tonkov se convirtió en su único y feroz rival en los Dolomitas, regalando un duelo tremendo que terminó por coronar al "Pirata" en la contrarreloj final y en el podio de Milán.

Si alguien tuvo la capacidad de salvar y devolverle el alma al controvertido Tour de Francia de 1998, ese fue Marco Pantani. El gran favorito al triunfo era el titán alemán Jan Ullrich, quien defendía con autoridad el maillot amarillo hasta que la carrera llegó a la decimoquinta etapa, uniendo Grenoble con la estación invernal de Les Deux Alpes. El escenario para el drama estaba listo con el paso por el Col du Galibier, uno de los colosos alpinos más temidos. En sus rampas, bajo una jornada dantesca de frío y lluvia torrencial, Pantani sacó el orgullo del escalador puro y dinamitó el Tour lanzando un ataque fulminante. Incapaz de responder, Ullrich se hundió en los Alpes perdiendo casi nueve minutos en la línea de meta, cediendo un maillot amarillo que ya no cambiaría de manos.

Aquella cabalgada legendaria metió al "Pirata" de lleno en la historia. A pesar de los desesperados intentos del alemán por recuperar el terreno en los días posteriores, Pantani resistió con grandeza para acabar vestido de amarillo en el podio de París, luciendo orgulloso su característica perilla ante los Campos Elíseos.

Tadej Pogacar: 2024

Tadej Pogačar, el esloveno de la sonrisa eterna y el pedaleo pulverizador, rompió en 2024 una maldición que parecía perpetua en el ciclismo moderno. Veintiséis años después de la mítica cabalgata de Marco Pantani, el líder del UAE Team Emirates completó el esquivo doblete Giro-Tour en una misma temporada, firmando una de las mayores exhibiciones de dominio tiránico que se recuerdan en la historia del deporte.

En mayo, el esloveno debutó en el Giro de Italia y convirtió la carrera en un monólogo absoluto desde el segundo día. Se enfundó la maglia rosa en la segunda etapa y ya no la soltó hasta Roma. El colombiano Daniel Felipe Martínez y el incombustible Geraint Thomas solo pudieron pelear por el segundo cajón del podio. Pogačar no solo controló la carrera, sino que coleccionó 6 triunfos de etapa. Acabó conquistando el Giro por una diferencia abismal de 9 minutos y 56 segundos, el margen de victoria más grande visto en la ronda italiana desde 1965.

Con el Giro en el bolsillo, llegó al Tour de Francia con el gran objetivo de destronar a su némesis, el danés Jonas Vingegaard. Aunque el pelotón esperaba una carrera de desgaste, Pogačar impuso su ley de principio a fin. Avisó temprano adjudicándose la cuarta etapa en los Alpes y vistiéndose de amarillo. Pese a que Vingegaard le plantó cara en el Macizo Central con un épico sprint fotofinal, la última semana del esloveno fue demoledora.

Pogačar destrozó la moral de sus rivales en las subidas a Pla d'Adet y Plateau de Beille. La traca final llegó en el tríptico alpino, encadenando victorias brutales en Isola 2000 y el Col de la Couillole. Cerró el Tour ganando la contrarreloj final entre Mónaco y Niza, aventajando a Vingegaard en la general por 6 minutos y 17 segundos. Con otras 6 victorias de etapa en suelo francés, batió el récord histórico de Eddy Merckx de más triunfos parciales combinados (12) en un mismo año.

Foto © Varios


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