Ya es oficial. Mikel Landa, ciclista de Soudal-Quick Step hasta final de 2026, firma por el Euskaltel Euskadi para las temporadas de 2027 y 2028. El ciclista de Murgia recala en el conjunto que le vio dar sus primeras pedaladas como ciclista profesional. En todo este tiempo, desarrolló su carrera por otros lares por necesidad, pues en 2013 el equipo regentado por Miguel Madariaga y capitaneado entonces por Samuel Sánchez echó la persiana.
Emigró al Astana, donde terminó de explotar como uno de los mejores escaladores del panorama internacional. Posteriormente, en Sky, en Movistar y en Bahrain siguió en primera línea. Ahora, desde el Soudal Quick Step quería emprender un último viaje, en este caso de regreso a casa. Después de haber colaborado activamente con la Fundación Euskadi, el ciclista vasco acude de nuevo al rescate de la formación para intentar hacerla regresar al top 30 que le permita acceder a un calendario mejor, como por ejemplo optar a entrar en las Grandes Vueltas.
La mala noticia es que este contrato gana enteros para ser el último de Mikel como ciclista profesional. Con 39 años es probable que cumpla su promesa y cuelgue la bicicleta precisamente en el equipo que le vio nacer. Una bonita forma de cerrar el círculo, sin duda. Los aficionados vascos y de todos los rincones del mundo disfrutarán de verle con un maillot muy reconocible y que seguro fomentará que las mareas naranjas se desplacen para ver las carreras in situ y mostrarle apoyo. Un elemento mediático inigualable en el pelotón actual.
Antes de esta etapa, le espera la Vuelta a España, en la que será jefe de filas del Soudal Quick Step. Seguro que algún guiño dedica tanto al equipo que deja atrás como al futuro. Con la baja de multitud de líderes, el escalador vasco puede tener opciones de hacer una muy buena clasificación si encuentra el golpe de pedal. Seguro que será uno de los elementos de atracción mediática y que cada paso del ciclista será seguido de cerca.

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