Cuando más brillan las categorías inferiores de España, más desapercibida pasa la categoría élite. Juan Ayuso (13º) fue el mejor exponente masculino y Mavi García (26ª) el femenino. Ni Blasi, presa de la gravedad, ni Mas, ganadores de la Vuelta a España en ejercicio, ocuparon el lugar que se esperaba de ellos. La catalana flaqueó también en la contrarreloj (18ª). Marcel Camprubí y poco más. Ni en las escapadas de largo alcance, ni en las de corto. Cierto que se trataba de un Mundial muy abierto, pero se esperaba una presencia que no se ha tenido.
La delegación de élite, normalmente a la que más recursos se destinan, regresa a casa sin un puesto de honor y evidenciando que otras selecciones se encuentran a años luz de la nuestra. En contraposición, tres oros en júnior y una plata en sub-23, a cargo respectivamente de Alejandra Neira, Benjamín Noval y Héctor Álvarez. Todos con un futuro descomunal ante los ojos. Pero, ¿y la selección de élite masculina y femenina? ¿Qué papel han realizado para volver con las manos vacías y cuáles han sido las causas?
Diferencias evidentes de nivel
España no ha tenido la mejor semana. Iván Romeo, esperanza rojigualda en contrarreloj, anduvo lejos de clasificarse entre los diez primeros. Una contrarreloj es fuerza, y si no la hay un miércoles, cómo la va a haber durante el fin de semana. Blasi acabó en 18º, síntoma de que la caída que le envió para casa no es excusa para un rendimiento tan por debajo de las expectativas. Lo esperado era ver a estos ciclistas holgadamente en el top diez. Mireia Benito, campeona de España, quedó todavía peor en la presunta especialidad de la catalana. Muy lejos en posiciones, pero más en tiempo y en sensaciones.
En sendas pruebas en línea sucedió lo mismo, con tres de cada finalizando la carrera y el resto abandonando. Los líderes de la carrera masculina y también las de la femenina anduvieron a años luz del nivel mostrado por todos los demás equipos en el presente Campeonato del Mundo. Que ganen es normal, puesto que entre especialidad y experiencia multiplican el valor de nuestros ciclistas. Lo que no entra en lógica alguna es la forma de perder, de entregar la cuchara.
Ayuso, una decepción; Mas, otra
Nadie esperaba a Enric para luchar las medallas. A Juan Ayuso sí, como él mismo declaró en la previa a la carrera. "No me conformo con una medalla", le dijo a AS. El tiempo le dio la razón a quienes pensaban que es mejor no generar expectativas y dar sorpresas en positivo que al revés. El alicantino debe aprender a gestionar ese arma. Estuvo en cortes, peleando contra quienes se jugaron la carrera. Pero tampoco hubo manera. No estaba Tadej Pogacar, dominador habitual del calendario. Y dio igual.
Que unos corrieran la Vuelta o no es irrelevante. Mas la corrió y desapareció en cuanto la cosa se puso seria. Ayuso preparó por libre el Mundial y el resultado fue un tanto mejor, pero a efectos prácticos no merece la pena. Lo peor, las sensaciones. No se vio esa actitud de antaño de estar presente en carrera, de asomar, de dejarse ver. En una carrera que vio como ganador a Brandon McNulty, claramente se puede pensar que España alineó ciclistas capaces de presentarse en meta y levantar los brazos durante doce meses más.
¿Una batalla tan desigual?
Recordemos que Michael Matthews finalizó segundo. Quinn Simmons, cuarto. El doce, Evenepoel. Detrás de él, que llegó a 25 segundos del americano en duodécima posición, un hueco de dos minutos liderado por Ayuso. La pregunta obligada es: ¿no conviene darse cuenta de que los corredores que han quedado 2º y 4º no son teóricamente mejores que los líderes de la Selección? ¿O no conviene? Solo puede ganar uno, es evidente. Pero si el nivel de los seleccionados no da ni siquiera para disputar puestos de honor, mal asunto.
Porque si hubiese corrido Tadej Pogacar, la carrera era otra. Se hubiera pronunciado la excusa de que el esloveno no reparte ni las migajas y hasta el año que viene. No se ha observado a la Selección al nivel de las otras, que juegan en su liga. El rendimiento fue mejorable, pero la exhibición de fuerza y ganas, también. Y no es culpa de nadie, tal vez haya que aceptar en qué escalón se está, sin más.
Conclusión: no es un fracaso, sino una radiografía da la realidad
Los dos equipos no daban para más. Blasi puede aspirar a más en un futuro, es una recién llegada a la élite, y los chicos y chicas que vienen pegando fuerte en las categorías inferiores tienen opción de remontar y ponerse en cabeza. Pero los demás, no. La evolución de Juan Ayuso es preocupante, por no decir que si exceptuamos la Vuelta a España, la de Enric Mas también. Camprubí, flamante campeón de España, sí ha demostrado cositas, pero lejano a ese primer nivel que se echa de menos. Estas distancias son la prueba del algodón y llevan a poco engaño.
No se puede considerar un fracaso lo que nunca debió haber ilusionado. Tampoco existía euforia alrededor de una de las Selecciones menos mediáticas que se recuerdan. Al igual que Gemma Pascual, Alejandro Valverde tiene trabajo por hacer, si bien tampoco se ha notado mano alguna en estos dos años que el murciano lleva en el cargo. Ahora tendrá una nueva oportunidad en los Campeonatos de Europa y las pruebas en contrarreloj y en línea. ¿Un nuevo tropiezo? Corren ciclistas que toman el relevo, a ver si se nota el cambio.
Si dejamos fuera a los no europeos del Mundial, Ayuso seguiría siendo noveno. Una posición que, firmada en el Europeo, serviría para más bien poco si no va acompañada de otra música a la escuchada en Canadá. Que acaben tres de ocho tampoco es buena cosa.
Foto © RFEC
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