Cian Uijtdebroeks: la cruz de Movistar

Cian Uijtdebroeks: la cruz de Movistar

Una grande más, una decepción más. No por el abandono en sí, que al final son circunstancias que se alinean. A ver, no hay que dejar de unir los puntos y repensar qué necesita mejorar el ciclista para reducir el número de situaciones de esta índole. El hecho es que tanto en el Tour de Francia como en la Vuelta a España ha dejado la carrera en los primeros días. Duró seis en julio y ha durado cuatro en agosto, y esa es la cruda realidad. Si fuese un hecho aislado, podríamos hablar de mala suerte. Pero, como sucede con Jay Vine, empieza a parecer un patrón, y esa es la parte peligrosa. La calidad de Cian Uijtdebroeks es indiscutible. La apuesta de Movistar ha sido y es clara. Los compañeros le arroparon mientras rompía a llorar en la meta de Andorra, un gesto duro que al mismo tiempo es revelador de amor propio y de querer.

La cara de la moneda fue Enric Mas, que ha regresado al mejor nivel en la etapa andorrana y promete emociones durante las tres semanas en disputa del podio. La cruz tuvo que ser el belga, que no ha podido expresar sobre la bicicleta las condiciones que atesora para la montaña. Porque retirarte en la 18ª etapa sienta mal, pero que a las primeras de cambio tengas que poner pie a tierra después de todas las penurias que pasa esta gente para preparar las grandes citas es descorazonador. Si al menos tienes la posibilidad de castigar un poco el cuerpo antes y poner en práctica el trabajo de tantos meses, pase. Cuando una caída te manda a casa en diferido es peor. Si vuelve a suceder una vez que has recalculado ruta debido a una caída anterior, es de santería, de miradas perdidas y ganas de echar el currículum en Mercadona.

Para un corredor de esta envergadura, llegar el último a meta debe ser un trago difícil. Al mismo tiempo, una medalla porque a pesar de sufrir lesiones de tal calibre, ha plantado cara al destino. Pero esta vez ha sido más fuerte y ha vuelto a ganar la partida. En grandes vueltas, el resultado es de 4-1, una goleada que indica que aquí no hay casualidad, sino potencial de mejora. Las contrarrelojes y las montañas se trabajan, al igual que el rodar en un pelotón esquivando incidencias, protegido por los compañeros más adecuados y sorteando esos primeros días que históricamente terminaban con las opciones de algún favorito. Cian no puede tener un currículum así. Si le ha afectado a Jay Vine a la hora de no ser seleccionado para el Tour de Francia, al belga le podría empezar a afectar a nivel deportivo. Porque ningún equipo va a arriesgar una plaza en el ocho de una grande si tiene objetivos importantes. Y en Movistar, Tour y Vuelta son capitales.

Es evidente que el abandono está más que justificado. Abrasiones, golpes, cortes y dolor intenso en cadera, rodilla y tobillo parecen motivos suficientes para no salir de casa, mucho más para no disputar una carrera ciclista de primer nivel. Le toca un periodo de recuperación, seguramente dar por finalizada la temporada y pensar en un 2027 diferente. Por fortuna, tiene contrato hasta final de 2029 y un mal año como este no afectará a su permanencia en Movistar. Parece bien integrado en el equipo y se le ha visto sonreír a pesar de las desgracias deportivas, lo cual indica que traerle a la plantilla ha sido un acierto. Ahora simplemente hay que ajustarle, pulirle y convencerle de que todavía puede ser una pieza clave de este proyecto.

Foto © Cor Vos

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