Llega el 1 de agosto y con él los anuncios oficiales de fichajes. El Alpecin Premier Tech, el más madrugador, confirma tres de una tacada. Aunque esperados, no deja de alegrar el giro de timón de Iván García Cortina. El gijonés ha sumado apenas dos triunfos en seis años luciendo a Movistar en el pecho. Y es por cantidad y por calidad que se puede afirmar que el paso del asturiano por la formación española ha supuesto un paso atrás para el ciclista. De rápido, descarado y atrevido a un corredor del montón que ha aportado apenas un par de puestos relevantes en alguna clásica de segundo escalón.
Disperso, más en el gravel que sobre la carretera, necesita recuperar un estatus, un rol visible dentro de estas aventuras de un día. Necesita, por tanto, definirse y decidir qué clase de ciclista se quiere imaginar cuando se retire. La frontera de los treinta pasó, edad clásica para rendir en las pruebas de fondo y resistencia. Si alguien tuviera que juzgar si el paso por Pablo Lastras le ha mejorado, todos diríamos que no. "Vamos a dejar a Iván que crezca a nuestro estilo", espetó el exciclista, ahora relacionado con la estructura telefónica, a un medio de comunicación. El estilo ha sido alejarse de la gloria, retrasar sine die el momento de enfrentarse a la realidad.
Y ese momento llegó. Alpecin sí le puede mostrar un camino nuevo. Porque para descubrir el éxito a alguien, primero hay que conocerlo, y el conjunto belga vive para conseguir victoria tras victoria a lomos de Van der Poel o Philipsen, teóricamente nuevos jefes de fila del español. No hay demasiada competencia para ser líder de vez en cuando, para demostrar sin dudas. Del mismo modo que conjuntos como Soudal miran más al día que a las vueltas por etapas, en Movistar sucede al revés. La tradición marca. En Alpecin no han insistido en cambiar el modelo de rodadores, clasicómanos y velocistas.
Da la sensación de que más que despertarse de un sueño, Iván lo hace de un letargo por encontrarse fuera de lugar. Una nueva vida, un nuevo rumbo que deja atrás tedio y estancamiento y abraza por primera vez en años un proyecto ilusionante donde tal vez encuentre el ajuste perfecto. El camino de un ciclista que días atrás ilusionaba y hoy había pasado al más absoluto anonimato. Todo parece indicar que vienen tiempos en los que el protagonismo del español cambiará. Seguro que la ilusión le recorre, tanto como a los aficionados que en el anuncio del nuevo destino le han demostrado cariño y esperanza.
Lejos queda aquella etapa ganada en París-Niza. O esas escapadas en la fase decisiva de las etapas en busca del triunfo. Es momento de añadir fotos a un álbum todavía por concluir. O al menos eso transmite esta salida de la zona de confort, este fichaje inusual porque el tipo de ciclistas que ingresa en Movistar no es el que termina firmando por Alpecin. Está por ver si el cambio de continente acaba por modificar el contenido. Ahí Iván tiene la última palabra. Pero por el momento parece una buena primera piedra, un movimiento valiente hacia algún lugar.
Foto © Alpecin
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