Abel Balderstone nació en Ullastrell (Barcelona) el día de San Fermín del año 2000. Corre para Caja-Rural, tiene contrato en 2027, pero durante las últimas semanas se ha especulado sobre un posible traspaso al World Tour. Con los navarros ha debutado en el Tour de Francia, la mejor carrera del mundo, y tiene todavía retos por cumplir a lo largo de 2026. Por el momento, la conversación se centra en el pasado mes de julio, cuando el equipo español tomó la salida en Barcelona con la idea de ser uno de los maillots más vistos de la prueba. Entre otros éxitos como estar presentes en multitud de escapadas, Alex Molenaar logró lucir el maillot de la montaña durante una jornada. Abel Balderstone hizo una carrera sin mirar a la general. Tomó nota de lo que es y significa esta carrera.
¿Cómo ha sido la experiencia del Tour?
Abel Balderstone: La verdad que he tenido un poco de todo. Era un sueño estar allí y ha sido una locura. Mucho sufrimiento por el calor, que ha sido bastante fuerte. Así que he disfrutado, porque es una experiencia, pero también lo he pasado mal.
Debutas en el Tour y en Barcelona. ¿Dormías bien?
AB: Fue la situación perfecta. Debutar en el Tour y hacerlo en casa ha sido muy intenso, sobre todo de cara a la gente, a los medios de comunicación, y ha sido bastante estrés. Luego ya se fue pasando un poco. Por las noches, bastante bien. Con esas cosas no suelo tener problemas, para dormir intento no pensar en nada. En ese sentido, bastante bien. Te das cuenta después, cuando ves a tanta gente animando. La verdad que se te ponen los pelos de punta.
¿Más momentos buenos que malos o viceversa?
AB: Ha habido momentos muy buenos. Ya solo estar en el Tour y arrancar desde casa es muy bueno, lo máximo. Hay días que te encuentras mejor que otros. Me quedo sobre todo con la cantidad de gente que hay detrás de las vallas, animando. Nunca había estado en una carrera así, con tanto público. Eso fue muy especial. Entre lo malo, el calor. Hubo unos cuantos días que era terrible, que quemaba el aire hasta en los descensos.
¿Qué te pareció la montaña del Tour?
AB: Bastante bien, me gustó mucho. Había puertos de la última semana que se me hicieron bastante duros. Alpe d'Huez y Galibier, por ejemplo, no los conocía. Me gustaron mucho, pero mentiría si no dijera que se me hicieron eternos.
¿Qué diferencia observas entre el Tour y las demás carreras?
AB: En carrera, la mayor diferencia es el nivel de nervios y tensión que hay dentro del pelotón. Noté también que en las etapas que llegaban al sprint, se iba a tope desde 40 ó 50 kilómetros a meta. No entendía cómo se podía ir tan rápido. Acabé muy sorprendido, es una de las grandes diferencias que he observado entre el Tour y otras. También en las fugas, donde hay más lucha, se pelea bastante más. Fuera de carrera, se nota mucho la presencia de los medios y la cantidad de gente a los lados, claro.
Si volvieses atrás, ¿cambiarías algo en la preparación?
AB: No soy de pensar en esas cosas. Las carreras salen como tienen que salir y ya está. Lo puedes pensar, pero tampoco lo sabes. Tenía la intención de llegar un poco más fresco al inicio, pero luego nunca sabes si vas a acertar o no con el planteamiento. Yo creo que fue buena porque otros compañeros llegaron más en forma y acabaron acusando el paso de los días. Nunca sabes. En la Vuelta a España del año pasado, mi nivel fue muy bueno y aquí en el Tour no fui capaz de sacarlo, de ser tan regular. Algunos días sí que he podido acercarme, pero no todos los días.
¿Qué tal con Remco Evenepoel, Tadej Pogacar, etc? ¿Has hablado algo con ellos?
AB: No mucho, algún intercambio en alguna fase de la carrera, pero nada más. Hace unos años les veías ganando mientras tú acababas de empezar a ser profesional. Impone un poco, la verdad, pero me he sentido cómodo.
Hablando de imponer, ¿da miedo Alpe d'Huez? Por el público.
AB: Sí. Fue una locura, la verdad. Yo iba solo, que no sé si es peor o no, me veía cerrado completamente, te van abriendo el camino y fue un poco caos. Demasiada gente en un mismo sitio. Me llevé muchos golpes a lo largo de la subida. Nunca había visto eso en directo y pasé un poco de miedo porque te van empujando. Vas a 20 km/h y pasas por medio metro de ancho. Una experiencia.
¿Te ves en los próximos años en el Tour? ¿Te gustaría volver?
AB: Acabé bastante cansado, sobre todo, mentalmente. Un poco saturado, la verdad. Pero sí, sí que me gustaría volver. No sé si aparecerá la ocasión, pero me gustaría volver a probar. El Tour te deja mental y físicamente muy tocado. Fui a la Vuelta a Burgos y me di cuenta de que no tenía nada dentro.
El equipo muy bien, ¿no?
AB: Sí, yo creo que las cosas salieron muy bien. La primera semana fue muy bonita y lo hicimos bastante bien. Desde la salida en Barcelona, donde nos defendimos muy bien en la crono pese a no haber podido casi practicarla, hasta el liderato de la montaña de Alex (Molenaar), que para nosotros era el objetivo fundamental de esos días. Hicimos lo que teníamos que hacer, que era buscar escapadas en esos primeros días y después pelear los sprints con (Fernando) Gaviria. Fue una pena la caída de Alex (Molenaar) y el abandono. (Fernando) Gaviria igual. Llevábamos muy buena dinámica y acabamos perdiendo un poco el hilo.
Decías que en Vuelta a Burgos estabas fundido. ¿Tienes claro qué carreras vas a disputar en lo que queda de 2026?
AB: Sí, más o menos. No sé exactamente aún, pero tengo más o menos el esquema. Lo de Burgos, es que el equipo quería probar y mantuve los entrenamientos para intentar estar bien allí, pero estaba muerto. Ahora toca descansar un poco y en septiembre haré alguna clásica italiana y después estoy entre Tour de Croacia o Tour de Langkawi. Si me dan a elegir, me quedo con Langkawi, pero lo que me digan.
Se te va a hacer raro ver la Vuelta desde casa, ¿no?
AB: Sí, un poco. Al final, al haber estado el año pasado por allí, se hará raro. Pero si te digo la verdad, este año prefiero verla desde casa (risas). Veo a gente que hace las dos grandes seguidas, que no hay ni un mes entre final y principio de la otra y no sé cómo pueden hacerlo. Además va a hacer calor por el sur. Pobres (risas).
Foto © Caja Rural
0 comentarios