Lorenzo Finn será parte de la primera plantilla del Red Bull-Bora a partir de 2027. Está decidido y anunciado lo que ha acabado por ser imparable. El italiano de Liguria nació en 2006, cumple veinte la semana previa a Navidad y es sin haber debutado en la máxima categoría la gran esperanza del ciclismo italiano. No hay muchos ciclistas que puedan presumir de haber ganado el Giro Next Gen y dos Campeonatos del Mundo consecutivos en dos categorías distintas. Pasan por ser las dos carreras más importantes del mundo sub-23 y el genovés no puede esconder el gran talento que le rodea.
Es un buen escalador, como ha demostrado en las carreras que ha podido entremezclarse con los adultos. Es un ciclista espigado para las características que muestra sobre la carretera, mide 1,81 metros, e Italia ya vibra con la buena noticia, con la irrupción de este gran ciclista al calor de uno de los mejores equipos del panorama internacional. Tiene margen de mejora en las contrarreloj, pero como están en vías de extinción en el panorama ciclista, el problema no ha lugar. La capacidad de recuperación es una de sus grandes capacidades, dicho por su primer preparador, Andrea Manitto.
Comenzó tarde en el ciclismo, a los 13 años. Pero ha cubierto esa falta de experiencia con calidad. Es coetáneo de Paul Seixas, con el que ya se ha batido en duelo. Ambos acabarán peleando por las grandes citas del calendario. Finn sueña con participar en el Tour de Francia, algo que sucederá. Con el paso desde los Rookies, equipo filial del Red Bull-Bora, no se verá inmediatamente a Lorenzo luchar por el maillot amarillo. La paciencia ha sido una de las claves del crecimiento de una futura estrella. Gestiona muy bien los esfuerzos, en la carretera y fuera de ella. Por lo que transmite el entorno, tiene los pies en el suelo y la ambición por las nubes, mezcla explosiva hacia el éxito.
Geraint Thomas ha sido un ídolo para él. Como el galés, se define como un hombre completo, si bien flaquea en la punta de velocidad. Como demostró en el Monte Livata, montaña en la que sentenció el Giro sub-23, y en la contrarreloj final de L'Aquila, puede llegar a ser un dominador. Aunque no es el único que demuestra tanta calidad a una edad tan temprana. Si sigue enfocado y escalón a escalón, lo normal es que se garantice una carrera profesional larga, que no es poco. Ahora llega el Tour de l'Avenir y demostrará de qué pasta está hecho. Ya no es el desconocido que quedó quinto en su primer Giro, sino el gran favorito. Gestionar eso es un paso muy importante hacia la cima.
Será un sueño para mucha gente recrear las gestas de Nibali, maillot amarillo en Sheffield cuando el Tour de Francia arrancó en el Yorkshire inglés. Precisamente el padre de nuestro protagonista nació allí, lo que puede ser una premonición. Pantani, Aru, Coppi, Saronni, Moser, corredores que han aspirado a las vueltas de tres semanas y han regalado gloria al ciclismo italiano, que vive sus horas más bajas de la historia. Finn viene a sumar, a hacer una carrera valiente, con determinación y a hacerse un nombre para que el día de mañana los chavales digan "yo también quiero ser como él".
Foto © Red Bull
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