Entre una multitud de ecos que se apagan cada año en el pelotón, uno ha pasado tan desapercibido como suele él en el universo ciclista, eclipsado por tanta estrella rutilante. La voz de Jesús, el menor de los Herrada, llega a su fin en el ciclismo. Como buen conquense, con su precioso hábito de colgar las casas, le ha llegado el momento de colgar la llamada. O, como se dice en el argot, ha colgado la bicicleta, lo deja, se va, se retira. Una historia que comienza en Mota del Cuervo, ese pueblo que parece un cruce de caminos en tierras de La Mancha y que acabará en Granada, con paso previo por Burgos y Mónaco.
Las paradas intermedias han tenido mucho que reseñar. El salto al agua de la mano de Movistar, entonces recién reformulado, duró siete años. Siempre una promesa, como esas camisas que hacen de fondo de armario y sientan bien cada vez que la combinas con un pantalón denim. Sin terminar de explotar como un proyectil de la Guerra Civil, sin dejar de amenazar. Un todoterreno que tuvo que coger al hatillo, subirlo a un vuelo y trasladar el carné competitivo a Francia, al Cofidis. Especialistas en dar crédito, a Herrada se lo concedieron sin apenas papeleo. Vieron el potencial, apostaron y han recogido los frutos con el paso del tiempo.
Tiene un logro curioso que jamás podrá desvanecerse. Jesús anuncia el adiós siendo el último ciclista español en lucir 'la roja' de la Vuelta. Sucedió en 2018, en la nada desdeñable cima de La Camperona. Escapada, calidad, regularidad y en la cima de la clasificación general a la salida. El empinado paraje leonés esconde una leyenda inequívoca que establece que aquel que salga de su cima de líder, llegará de rojo a Madrid. Herrada perdió la primera posición en el primer asalto, pero llegó a Madrid con el maillot rojo del Cofidis. Más recordadas serán las tres victorias de etapa que acumula en el palmarés o los dos maillots de campeón de España que ha lucido.
De hecho, lo lució más en un conjunto francés que en el español por antonomasia. La bandera grande, como la marca de los bolsos y que sea localizable en el pelotón. Sin ambages. Tener un maillot que destaque sobre los demás debería ser la aspiración de cualquier anunciante en ciclismo. Después de pelear sin éxito la merecida victoria de etapa en el Tour de Francia, Cofidis y Herrada pusieron fin a una relación excelente. Burgos BH miró hacia Cuenta y no le dieron morcilla, sino un contrato. Retirarse en suelo español es, en ocasiones, un lujo que no valoramos. Las carreras que quiere, puede o quieren, pero con cero presión. Así se disfruta mejor del aperitivo. Todo es finito y la Vuelta, última carrera del conquense, pasará volando para Jesús. Ojalá desde algún logro interesante o dando guerra hasta el final. 21 victorias que le ubican como el ciclista español en activo con más triunfos. Así se retira.
Foto © Burgos
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