¿Qué se sabe de la Vuelta a España 2027?

¿Qué se sabe de la Vuelta a España 2027?

Como cada año, uno de los temas más recurrentes es qué recorrido esperará a los ciclistas en la Vuelta a España de 2027. Queda mucho por conocer, puesto que será en el otoño cuando la organización vaya sellando acuerdos para acoger las veintiuna salidas y llegadas que componen cada edición. La gran salida tendrá lugar en Galicia el sábado 4 de septiembre. 2027 es año Xacobeo y la capital, Santiago de Compostela, cuenta con muchas opciones para acoger el pistoletazo de salida. Mirador de Ézaro, al que no se llega desde 2020 en la contrarreloj que separó a Roglic de Carapaz de forma decisiva, candidato a regresar. Serán varias las etapas en suelo gallego, dejando la alta montaña para más adelante. Es una posibilidad que la carrera tome dirección sur y entre en Portugal. La llegada a Oporto se canceló en 2020.

La alternancia de territorios debería plantear una Vuelta a España más norteña y que deje de lado el Mediterráneo y el sur, si bien es posible que los traslados permitan abarcar más territorios en esta ocasión. El paso por Asturias está asegurado, pero se desconoce la altura de carrera en la que se afrontarán las etapas del Principado. Una posibilidad es que se asciendan los colosos asturianos en la tercera semana, antes de desplazar toda la caravana a Madrid para cerrar la Vuelta tras una edición de ausencia, a semejanza de las ediciones de 2013 y 2017. Lagos de Covadonga o Angliru tienen números para ser una de las metas de las presumibles dos etapas que tendrán lugar en la región.

Otro final de etapa con muchas posibilidades de regresar a la ruta es Picón Blanco, en Burgos. En 2024 se celebró una de las etapas reina con meta en esta montaña tras ingresar en Cantabria para afrontar siete puertos en total sin apenas descanso. El concepto de etapa tendrá similitudes, si bien se estudian otros posibles finales en la zona. Lo lógico es que la ubicación de esta etapa a caballo entre Burgos y Cantabria tenga lugar en la tercera semana antes del paso a Asturias, si bien todas las posibilidades dependerán del dibujo final que elijan. Lo que parece seguro es que el bloque decisivo se encontrará en esta ocasión en los Pirineos, con una jornada durísima en el lado francés. Val Louron, inédito en La Vuelta, sería la meta de una jornada durísima que arrancaría en España para conmemorar la celebrada en 1991 y que vistió a Miguel Induráin con el maillot amarillo por primera vez.

Dicha etapa superaba los 230 kilómetros, una distancia que parece inasumible hoy día. Si el banderazo de salida se diese en Biescas o Formigal en lugar de Jaca como entonces, el trazado se reduciría hasta los 190 kilómetros, algo más próximo a la idea de etapa reina que maneja Unipublic. En todo caso, Portalet, Aubisque, Tourmalet, Aspin y Val Louron serían inamovibles. La suspensión de la meta en Font Romeu, también en Francia, debería obligar, según los antecedentes, a incluir la estación de esquí en la Vuelta en un futuro, pero no parece que la carrera alcance las proximidades de Andorra en esta ocasión. Tras la etapa reina, cabe la posibilidad de que la caravana repose en suelo francés para cruzar de nuevo la frontera al día siguiente. La Vuelta se quedó con ganas de explorar más toda la zona de Larrau. Una nueva posibilidad de incluir el rumoreado trazado de la Irati Xtrem. Larra-Belagua sería un buen final.

Hasta aquí las certezas. De Galicia se podría saltar a Portugal y regresar a suelo español vía Salamanca. Sonó la Peña de Francia no hace tanto y en Extremadura el Pico Pitolero, siendo ambas subidas inéditas y perfectas para la primera semana. La Covatilla no entra en juego desde que en 2020 decidiera la Vuelta. Tampoco Ávila, provincia que lleva un tiempo pidiendo paso. También se rumoreó que la etapa que dio a conocer al gran Tadej Pogacar camino de Plataforma de Gredos se iba a repetir en algún momento. Puy du Fou, en Toledo, tiene también muchas papeletas para entrar en el recorrido después de haberse quedado fuera en las últimas ediciones. Navarra y País Vasco también deberían entrar en los planes de Unipublic después de un año fuera del circuito. Dependiendo del mapa que construyan, las etapas decisivas serán unas u otras.

Será una Vuelta, como suele, con muchos finales en alto, pocos kilómetros de contrarreloj y muchos alicientes en forma de montaña. La duda es qué modelo de recorrido nos encontraremos, si una versión maxi como 2023, 2024 ó 2026, o una más recatada como las ediciones de 2022 ó 2025. Si es el primer caso, elementos hay para diseñar etapas de gran dificultad. Por el contrario, si los deseos son de construir un tipo de Vuelta más próximo a la segunda categoría, tendrán que trabajar en esquivar subidas porque los lugares que van a visitar permiten el trazado de grandes jornadas de montaña. Todo parece indicar que volverá a ser una edición con desnivel y etapas de gran dureza. La certeza de la inclusión de una gran etapa en los Pirineos franceses y de la etapa burgalesa parecen dejar claro que el modelo del multipuerto volverá a ser la norma. Veremos hasta qué punto.

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