Santiago Buitrago ha firmado por el equipo NSN. La mala temporada en el Bahrain Victorious después de siete años ha empujado a que ambas partes separen sus caminos. La dirección apostará por un cambio, aprovechando que Pello Bilbao y Damiano Caruso cuelgan la bicicleta y el tercer puntal, que era el colombiano, también abandona el barco. Gente como Jakob Ormzel, a quien tienen mucha fe, o los más consolidados Lenny Martinez y Antonio Tiberi tomarán, en principio, el relevo generacional en el equipo bahreiní.
El escalador colombiano ha aportado mucho. Llegó muy joven y ha hecho toda su carrera con el equipo que ahora deja atrás. Un saldo de nueve victorias detrás de sí, con dos etapas en el Giro de Italia (Lavarone y, sobre todo, Tres Cimas de Lavaredo), otra en París-Niza, el Trofeo Laigueglia, una etapa en el Saudi Tour y la general de la Volta a la Comunidad Valenciana. Sí, para seis años es un palmarés corto, más aún en un corredor que ha podido liderar sin reservas al equipo en más de un escenario de primer nivel. Las grandes se le atragantan, cada vez más. Ha pasado de encontrar una barrera en el décimo puesto a directamente no terminarlas, como le pasó en el pasado Giro, donde una montonera le envió para casa. Ahora toca sacar las castañas del fuego en la Vuelta a España.
"Después de tantos años en el Bahrain Victorious, he sentido que era el momento perfecto para un cambio de aires, para afrontar un nuevo desafío. He vivido momentos muy importantes en el equipo, he crecido como persona y como corredor allí, pero quería salir de la zona de confort y seguir evolucionando. Creo que aún tengo margen de mejora y en los tres próximos años (los que ha firmado por NSN) quiero convertirme en un ciclista más completo y regular. Quiero mantenerme competitivo en las carreras por etapas y mejorar en las grandes vueltas", afirma el ciclista de Bogotá después de sendos décimos puestos en Tour de Francia y Vuelta a España.
Hay una multitud de ciclistas que van a dejar la plantilla a final de temporada. La incorporación de Santiago Buitrago es un síntoma claro de la dirección que desean tomar: "Queremos ser competitivos y mejorar la flexibilidad táctica del equipo. No solo dedicarnos al sprint, sino también a brillar en montaña", afirma el director general Kjell Carlström. A gente contrastada como Biniam Girmay o Stephen Williams y con un futuro brillante como Pau Martí o Alessandro Pinarello se une un punto intermedio, un ciclista que todavía tiene su carrera por hacer, pero que no acaba de empezar a recolectar éxitos.
Buitrago necesitaba este giro argumental. El colombiano empezó siendo un soplo de aire fresco con una forma de correr agresiva y atractiva para el espectador y ha acabado por ser uno más. Sí, logra victorias y buenos puestos de vez en cuando, pero se estaba quedando en un corredor mucho menor al que se preveía que fuese. Por ello, el cambio de equipo le puede aportar beneficios porque lo peor que le puede pasar es que continúe en esta dinámica y se quede como está. Mucha suerte al buen escalador bogotano.
Foto © Sprint Cycling Agency
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