Empecemos por los hechos: Tadej Pogacar bate a Tom Pidcock por 4 centímetros y añade la Milán-Sanremo a su cada vez más holgado palmarés. Tras el esperado latigazo del esloveno en La Cipressa, previa caída, quedaron tres en cabeza: los dos gigantes y el británico. El Poggio se le atragantó a Van der Poel y cedió ante el empuje inalcanzable de su gran rival. El pelotín coronó a escasos 20 segundos, pero no había nada que hacer. En la recta final, un último intento por parte del grupo estuvo cerca de dar un susto a los dos fugados. Van Aert fue tercero.

El corredor del UAE ya es una leyenda. No es Merckx, pero poco le falta. A su edad, los logros del belga no distan tanto de los firmados por el esloveno. Pogacar empata a 11 Monumentos con De Vlaeminck. Todo indica que, si la suerte no le abandona, acabe la temporada recortando distancias con Merckx (19). Nadie se imaginaría que a final de año la cifra fuese inferior a 13. Sea como fuere, el objetivo ahora es París-Roubaix, el único quesito que le falta para completar el juego. A Pidcock, notoriamente molesto por la escasez de relevos, le ha debido indicar que no va a regresar a La Classicisima.

43 años habían pasado desde la última vez que un maillot arcoíris levantaba los brazos sobre Via Roma. Se le adelantaron a la hora de hacer historia para Eslovenia, pues la tija telescópica de Mohoric estrenó a los balcánicos en 2022. Los ataques en La Cipressa que antaño parecían un imposible han acabado por parecer movimientos en el Tourmalet. La velocidad hiere más que las balas, no es una frase hecha. El tema es que seguir a este ciclista que parece que va en moto se está convirtiendo en un imposible.

Milán-Sanremo era el último reducto para ver un gran duelo año tras año. Van der Poel parecía tener la medida cogida a Pogacar, pero esta vez entregó la cuchara. Curiosamente, tras haber firmado dos victorias en la Tirreno-Adriático, habitual piedra angular de los estados de forma en el inicio de la primavera. Ha dado igual. Dos días de competición, dos exhibiciones para Tadej, que afirmó en la previa que prefería ganar esta carrera al quinto Tour. Lógico, porque en veintiún días todo es mucho menos incierto.

El Michael Jordan del ciclismo amplía la leyenda. Si colgase mañana la bicicleta, sería considerado de por sí uno de los mejores de la historia. Le quedan hazañas por protagonizar para obtener el título de sombra de Merckx, paso previo para igualarle la rueda y quién sabe si batirle. Mundiales, la Vuelta, el Giro, la cima de los Monumentos, el número de etapas en el Tour, ganar todas las pruebas HC de una semana, ganar las tres grandes en una misma temporada, batir récords de victorias… Muchos retos en la élite de la élite para un ciclista irrepetible, no cabe duda.

Fotos © RCS

 

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