Las ausencias de Juan Ayuso
Preocupa. Sí, queda tiempo para el Tour de Francia, que al final es el leitmotiv del fichaje de Juan Ayuso, cláusula mediante, por parte del Lidl-Trek. Pero es que volvemos a las andadas. Parece que en cuanto algo se tuerce en su camino, se tuerce del todo. El conjunto estadounidense firmó al ciclista de UAE, y cosas del UAE está replicando en su equipo. Por ejemplo, la inconstancia en el calendario, la falta de continuidad. Sí, caída y abandono de amarillo en París-Niza, virus, etc. Primero iba a competir en Vuelta al País Vasco, después en las Ardenas y, llegado el tríptico de clásicas, nos toca seguir esperando.
Esto ya lo hemos vivido con Juan Ayuso. Este mismo ciclista vivió un calvario con las lesiones en 2023. Contado así, parece una comparación caprichosa, pero en el momento se vivió de igual forma. Seguro que alguien leyendo estas líneas recuerda junto a mí cómo iba a debutar en la Vuelta a la Comunidad Valenciana y después fue retrasando la reaparición sin demasiada explicación hasta rozar el mes de mayo. En aquel Tour de Romandía fue llegar y besar el santo, con victoria en la contrarreloj incluida. El guion de no se sabe muy bien qué película, al menos el de una con numerosos giros argumentales.
Y aquí seguimos, esperando. ¿Y si esta situación se alarga hasta comer fechas a los rededores del Tour de Francia? Que nadie se olvide que el Grand Depart es este año en Barcelona, ciudad natal del corredor y en la que contaba entre los candidatos a lucir el maillot amarillo. ¿Y si se pierde el Tour? Todavía quedaría la Vuelta, como en aquel 2023. Si es así, pongan «History repeating», de Propellerheads. Los franceses lo traducían como «déjà vu» (en español, «ya lo vi»). De momento, voy recomendando esta lectura del mes de enero en la que algún gurú oportunista adelantaba escenarios hoy reales.
Se dice, se rumorea, se piensa que fueron diez los millones lo que costó liberar de las garras de UAE a este ciclista. Sí, diez millones, uno detrás de otro. Visto así, entendería que en casa anduvieran tan o más preocupados. Porque esta era una apuesta de riesgo. Y se está dando la razón a los dubitativos, a los que poseían alguna reticencia. Total, son solamente cinco años de contrato a razón de 3-4 millones por temporada. O algo así se estima, que en ciclismo hay más secretos que en el CESID.
¿Qué pasará ahora? ¿Habrá nuevo debut? ¿Cuándo? ¿Volverá a la competición en cuanto controlen el virus que le ha dejado sin Ardenas? Cuanto más tiempo pase, más rumorología entrará en circulación. Más especulación, más ruido. El ciclismo es un mundo pequeño alejado de la gran intensidad de antaño, aunque todavía no se haya dado cuenta. Vamos, que necesita beber de historias como esta. A veces es mejor comunicar de forma difícil: dolerá durante menos tiempo. Ya nos irán contando.
Foto © Eurosport

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