Si hoy día hay pocas cosas en las que exista unanimidad es con La Cubilla, uno de los rincones más bellos de Asturias. La carretera que asciende al puerto de Pinos, conexión con la provincia de León que data del siglo XIX, es uno de los trazados más recomendables para el cicloturismo. Eso sí, que nadie se lleve a engaño, porque los paisajes son de gran belleza, pero la ruta entraña gran dificultad. En este caso, estriba más en la longitud que en lo empinado de sus rampas, lo cual es un alivio, si bien nos referimos a más de 30 kilómetros de subida desde la localidad de Campomanes.

Los primeros diez son de calentamiento. Apenas un par de repechos de importancia que sirven para entrar en situación. Poco después, se pasa por encima de las vías del AVE y desde ahí hasta la cima, a casi 1700 metros de altitud, no habrá descanso. Se atraviesan un par de pequeñas localidades a lo largo de este primer tramo, con alguna fuente a mano, y se divisa Tuiza desde el desvío. Ahí sí que las rampas son de más enjundia. Pero si seguimos la ruta a La Cubilla, las esquivaremos para felicidad de nuestras piernas.

El firme ha sido reparado recientemente, una reivindicación de la comarca durante años. El trazado es sencillamente espectacular. El verde perenne y las vistas sobre los picos contiguos hacen que merezca la pena el esfuerzo. La bicicleta desliza bien y el mayor enemigo es la distancia, la longitud del esfuerzo. El puerto pasa por diversas fases, con zonas de gran belleza. Hay un tramo donde la cima se empieza a vislumbrar. Parece que nunca llegará, pero llega. Y merece la pena. Ir parando es una opción más que interesante. Degustar cada rincón de esta postal constante es casi una obligación.

La cima hace frontera con León y aún permite descender hasta Casa Mieres en lo que sería el último kilómetro de la cara leonesa, que al parecer será asfaltada en breve. Para bicicletas de MTB se encuentra en un estado aceptable. Hay caminos para perderse por la montaña y disfrutar de más perspectivas. Aunque con la paliza de haber superado un coloso así, nos quedarán pocas energías para explorar. Es un puertazo que recuerda a varios de los Alpes, con el sello y la gracia de Asturias como añadido.

El descenso debe realizarse con cautela. Además del tráfico, nos podemos encontrar animales en mitad de la carretera. La niebla, fiel visitante de estos parajes, puede dificultar la visión en ambos sentidos, así que es recomendable la precaución y llevar prendas de abrigo incluso en pleno verano. Como todos los amantes del norte y de la montaña saben, el tiempo puede cambiar de un momento a otro. El valle que recorre La Cubilla es uno de esos lugares donde puede suceder con cierta facilidad. No hay sombras, algo que en verano se dejará notar.

En la zona hay posibilidad de enlazar esta subida, si es que nos ha dejado con ganas de más. Ya subir y bajar se acerca a los sesenta kilómetros de recorrido. La mítica Cobertoria, el Cordal, el transitado y poco recomendable puerto de Pajares, la bajada hacia Pinos (por camino) y posterior conexión con Puerto Ventana… Las rutas pueden ser de aúpa y con gran desnivel, pero no se debe olvidar que este puerto ya es de por sí de gran entidad, aunque por sus rampas no lo parezca.

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