Lieja 2026: Paul Seixas vs Tadej Pogacar
En boca de todos, ese gran plato que se ansía para el Tour de Francia sucediendo en una de sus carreras satélites, la Lieja-Bastogne-Lieja, La Doyenne. Para algunos un duelo de leyenda, para otros un saco de miedo. El dominador del ciclismo mundial contra the next best thing, el deseado antagonista que para muchos es superhéroe. Paul Seixas en una esquina. Francés, una de esas banderas clásicas de la historia del ciclismo. Tadej Pogacar en la otra.
Para el púgil esloveno, una oportunidad de aniquilar esperanzas. El aperitivo del Tour puede ser mucho más sonado que eso: veneno o alimento. Las tablas son una victoria para el aspirante. La única forma de apagar todo ese halo que se está construyendo detrás del ciclista de Decathlon sería empujarle al desánimo, que él mismo decida que quiere estrenar los galones de tres semanas en una carrera de menor alcurnia como la Vuelta. Si Pogacar no descabalga de su caballo al francés, la bola no va a hacer nada más que crecer. Es más, la gente quiere creer que hay alternativa. En Francia directamente se han echado al monte, en brazos de la histeria colectiva.
Lieja, por tanto, será el escalón anterior. Primer duelo directo entre ambos, con la intención de brillar y en forma, nada de ensayos con ratones. Cara a cara, duelo al amanecer. Aquí la ventaja es para el campeón, que conoce la carrera a la perfección y está hecho a kilometradas de monumento. Seixas lo tendrá que demostrar primero. Demostrar poder a la vez que enfrentarse al dragón final del Súper Mario parece demasiada batalla simultánea. Lo normal es que sucumba. Pero el ciclismo hace tiempo que no se rige por los parámetros normales, así que todo puede ser.
Van Aert ha enseñado el camino. Fuera de su zona de confort, cuando tiene que hacer alarde táctico en lugar de lucir puñetazo de cuello vuelto es cuando se le ve humano, sufriente, dubitativo. Cierto que en rampas por encima del 10% es una quimera, hasta una locura. Seguirle o no seguirle es el dilema; anticipar, proponer y pagar la factura, otros puntos de vista. Todos conducen a lo mismo, a un día de gran ciclismo en el mejor de los escenarios. Porque no sucede como en esas varias tardes de últimamente en las que ya sabemos el marcador antes de empezar el partido. Así pierde toda la gracia. Aunque mucha gente ve las películas en las que sabe que los buenos van a ganar. Gustos, colores.
Así que un domingo cualquiera puede ser el día señalado en la historia para un cambio de guion. O una confirmación del status quo. Lo saben y se han mostrado y escondido para ello. Los rumores de intento de fichaje del aspirante son todo menos casualidad. Por un lado, movimiento lógico de mercado, por otro una forma de restarle ambición, de fagocitar la alternativa. Eso sí, como al aspirante le dé en el morro al campeón, tenemos campanas sonando y ganas de vendetta desde abril hasta julio.
Fotos © Itzulia / ASO
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