Propuestas para mejorar el ciclismo: El World Tour como la NBA
El World Tour tiene virtudes, es justo reconocerlo. Darle estabilidad a un esqueleto principal no es poca cosa. Pero también tiene defectos, y entre ellos se encuentra el desequilibrio entre plantillas y el riesgo de que el dinero acabe paradójicamente por sepultar el atractivo de este deporte. Si UAE, como sucedió anteriormente con el US Postal, acaba firmando a Paul Seixas, será un duro golpe a la competitividad del ciclismo.
En esta ley de la selva, sin límites salariales ni presupuestarios, los equipos-estado (cuestión a replantearse) tienen márgenes sobrados para operar y acabar poniendo encima de la mesa ofertas irrechazables. Si surge un ciclista que pueda hacer sombra a sus líderes, la táctica es bien sencilla: ficharle. De ese modo se gana calidad y se reduce el nivel de los bárbaros que osen a cuestionar el orden establecido. Un win-win para el equipo beneficiado, un lose-lose para el resto.
SÍ, sería ideal que los otros espabilasen y buscasen sus estrategias para contrarrestar esa circunstancia. Pero, además de complicado, a veces es tarea imposible. Porque no queda espacio al brillo en según qué escaparates. En un Tour de Francia, la atención mediática ha sido absorbida por los tres o cuatro de siempre. El resto, que tiene permiso para brillar en jornadas intrascendentes, lo hacen en esos lugares que tienen menos miradas apuntando.
Es decir, es la pescadilla que se muerde la cola. Si nos vamos a los Monumentos, ya veremos quién es el guapo que se interpone entre Pogačar y la victoria en cualquiera de ellos. Y así hasta quedar todo reducido a un solo equipo, que encuadra a todos los ciclistas top y domina con mano de hierro el calendario.
Hay posibles soluciones, como el límite salarial o la creación de un draft para distribuir a los jóvenes talentos por los distintos equipos. En el equilibrio de fuerzas está la gracia. Ver al Real Madrid golear al Torrepacheco tiene gracia una vez, pero todos los días… Y es en lo que se está convirtiendo el ciclismo de élite. Durante años el Visma, venido a menos, o actualmente UAE o Red Bull han ido acumulando talento en sus plantillas. Un gregario de lujo perteneciente a esas escuadras sería líder indiscutible en cualquier otra. A quienes vienen detrás no les da para batir a quien es más fuerte que tú.
El equipo debe luchar por ser mejor, por ganar y batir a todos los demás. Y las instituciones, en paralelo, velar por el equilibrio, por una competición sana donde el telespectador y el director ciclista no encuentren la tercera plaza como techo.

Esta argumentación no es una defensa del ciclismo defensivo de antaño, como si hubiese que elegir entre el blanco y el negro ignorando todos los grises que se insertan en el medio. El problema es y será que quienes toman las decisiones alojan sus intereses en estanterías muy lejanas al interés de su deporte. Prima lo económico a corto y medio plazo, no cómo van a afectar las decisiones de hoy en el largo plazo.
¿Bastaría con un límite salarial y presupuestario? Obviamente, no. Debe haber fórmulas de incentivar el desarrollo, no simplemente el resultado, como si los atacadores que dan la salsa al ciclismo no mereciesen la creación de una fórmula para premiarles. Por ejemplo, ¿por qué no permitir que algunos premios los otorgue el espectador?
Sería una manera de que los valientes no queden en el limbo o tiendan al paro. Hemos visto en fútbol que el Fair Play financiero apenas ha frenado que los clubes estado acaben por campar a sus anchas. Apenas unos trámites indirectos para rodear la norma y justificar unos ingresos extra que después aplicar a fichajes o sueldos.
Una opción sería constituir un comité de expertos, basado en criterios transgeneracionales y multidisciplinares, que otorguen a cada corredor un valor basado en las condiciones ciclistas. Es decir, un campeón de Tour de Francia que opta a un buen número de victorias o un sprinter que garantiza podios casi cada día de competición tendrá un valor mayor que un recién llegado de dieciocho años. Cada equipo tendría un saco de puntos para fichar.
Si quiero tener a Evenepoel y Pogačar juntos, no necesito más dinero, sino equilibrar puntajes con el resto del equipo. Sí, tienes a dos de los mejores del panorama internacional, pero se compensa porque van a correr prácticamente sin grandes gregarios.
Sí, es un sistema muy similar a cualquier fantasy. Pero si ahí funciona y se conforman equipos, ¿por qué no probar? De lo que se trata es de conceder de nuevo un papel importante al talento y a la estrategia, y restárselo por ende a la cantidad de dinero que acuda al rescate. En ese caso, las peleas serán por los directores, por las técnicas de entrenamiento o por otros elementos en juego. Como los sueldos también estarán acotados, las ofertas deben ser suculentas, aunque ahí será más complicado calibrar la realidad.
Habrá propuestas mejores, se podrá hilar mucho más fino, pero es incuestionable que el desequilibrio entre el nivel de unos equipos y otros está restando atractivo a la competición. Siempre habrá unos conjuntos mejores que otros, ciclistas más inspirados, menos. Pero es necesario darle esa mínima salsilla y responsabilidad a que desde los despachos la cosa consista en algo más que acumular talento per se, o restárselo al contrario y anular posibles rivales sean tácticas que estén cada vez más lejos de la realidad.
Foto © Hugo LUC
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