Únicamente voy a utilizar la palabra crisis para anticipar que no la voy a usar. Todo es cíclico y el ciclismo español no es una excepción, si bien no hace tanto el éxito de España en las grandes competiciones ciclistas eran una constante. Tal vez eso malacostumbró al aficionado del mismo modo que este periodo de sequía va a permitir a las próximas generaciones valorar lo difícil que es ganar una Gran Vuelta, un Mundial o una gran clásica. Porque lo es.

La lejanía da esa perspectiva que, a su vez, permite decir abiertamente que, desde que se disputan las tres grandes, el actual es el periodo más largo en el que España no conquista ninguna. Desde que Alberto Contador firmara un Giro antológico en 2015, ningún ciclista español ha conseguido subirse a lo alto del cajón. Esa misma temporada, Valverde logró el último podio español en el Tour.

En el Giro, Mikel Landa ha sostenido la honra con un tercer puesto. La Vuelta, más asequible para nuestros ciclistas, ha vivido segundos puestos como los de Enric Mas y Alejandro Valverde. También el tercer puesto de Juan Ayuso, pero desde 2014 el himno español no suenan en la carrera de más prestigio en España. ¿Datos preocupantes? Un poco.

Treintaidós grandes rondas sin estar en lo alto de un podio en Giro, Tour o Vuelta, un hecho inédito, que, como mencionaba, jamás había tenido lugar desde que se celebran las tres grandes rondas por etapas. Únicamente entre 1950 (victoria de Emilio Rodríguez en la Vuelta) y 1957 (Jesús Loroño consigue el mismo honor) tuvo lugar un hecho similar, el récord negativo anterior. Pero es que entre 1951 y 1954 no se celebraron las tres grandes por falta de organizador que se hiciese cargo de la Vuelta a España. Pero la cosa no queda ahí.

Aún más preocupante, a mi juicio, es la clasificación UCI actual. El primer corredor español en el ranking asoma en el 47º puesto (Juan Ayuso), seguido del 48º de Alex Aranburu. No hay más entre los noventa primeros. En el puesto 92 se encuentra Iván Romeo, del Movistar; en el 120, Marc Soler. A partir de ahí, sí empiezan a aparecer banderas de España. ¿Datos preocupantes? Bastante.

Son datos, es objetivo. Si nos vamos a la clasificación por naciones, España ocupa un discreto 13º lugar, superada por Suiza, Noruega, México, EEUU, Australia o Reino Unido, países que no hace tanto estaban a años luz. Incluso Italia, que no vive precisamente su mejor momento en el ciclismo profesional, mantiene el orgullo desde la sexta plaza.

Si hablamos de lucir los maillots de líder de las grandes vueltas, también obtenemos una preocupante conclusión. Juanpe López , ciclista del Movistar, lució la rosa del Giro durante diez días. Desde que Contador lo lució encima del podio de Milán ningún español había logrado alzarse con el liderato al menos por un día en el Giro. Pero es que después del ciclista andaluz, ningún español ha lucido el rosa sobre sus espaldas. Si viajamos al Tour, recibimos iguales noticias. Desde que el ciclista madrileño se impusiese en la ronda gala en 2009 ó 2010, nadie perteneciente al pelotón español ha podido lograrlo.

Y en la Vuelta, la carrera que se supone es el evento más importante para la temporada de más ciclistas nacidos en España, el dato también es muy revelador, ya que el último ciclista en lucir el maillot rojo de líder ha sido Jesús Herrada en 2018. El anterior se remonta ya a 2016 (David De la Cruz) o 2015, cuando Joaquim Rodríguez lució por un día la preciada prenda tras la etapa de Ermita del Alba. Ocho ediciones en las que los españoles no es que no hayan ganado la carrera, es que ni siquiera han sido capaces de vestir el maillot rojo.

Mucha gente deposita numerosas esperanzas en Juan Ayuso, y no es para menos. El cambio de equipo le ha supuesto ser considerado el líder de un gran equipo como Lidl-Trek. El problema es que, éxitos en Tirreno-Adriático o Itzulia aparte, es un ciclista que no ha conseguido finalizar un Tour de Francia o un Giro de Italia. Sí lo ha hecho Carlos Rodríguez, pero el granadino parece haberse desinflado desde que ilusionó con su actuación en el Tour de 2023.

Iván Romeo es la última sensación española, pero su reino es muy diferente al habitual. Las generales no son, al menos de momento, su fuerte. Si atendemos a la clasificación histórica de Procyclingstats, ninguno de los ciclistas españoles actuales entraría en el top 30. El primer clasificado es Mikel Landa (34º). Recordemos que el vitoriano se encuentra camino de los 37 años de edad. De nuevo, datos muy preocupantes.

Sí, viene una generación muy interesante con corredores como Pablo Torres, Adrià Pericas, Markel Beloki, etc. Pero deberán encontrar en primer lugar el hueco donde brillar, ya que a día de hoy Movistar es el único equipo español en la élite. Otros conjuntos tienen la cúpula híperpoblada y el rol de estos ciclistas corre el riesgo de circunscribirse al de meros gregarios. De lujo, pero gregarios que aprovechen los resquicios que esos líderes les vayan dejando a lo largo de una temporada. Así difícilmente podrá ser.

Fotos © EFE / Sprint Cycling / RTVE