Wout Van Aert rescata a la historia en Roubaix
Era jaque mate. Si Pogacar hubiese batido a Van Aert en la meta del velódromo, la historia del ciclismo jamás hubiese sido la misma. El belga defendió el honor de Bélgica, único país con ciclistas que han puesto pica en Flandes (y en el resto de Monumentos) en esto de las clásicas. Eslovenia, país novato en estas lides se hubiese unido a ese club de un solo miembro. Merckx estaba en juego. Van Aert le salvó, o cuanto menos prorrogó por doce meses el riesgo. Lo hizo en 2021 ante la amenaza del récord de victorias de etapa en el Tour de Francia. Los Campos Elíseos eran el tapete y Wout fue el juez.
El sprint fue una historia en sí misma. Antes de alcanzar los peraltados últimos hectómetros, cada tramo de pavés tuvo la propia. Los pinchazos se contaban por decenas. Arenberg fue una carnicería, la aproximación convirtió al pelotón en el tren bala. Van der Poel quedó descolgado como cuando un barco pierde el amarre en una tormenta. A Pogacar y Van Aert no les volvería a ver de cerca. Durante dos horas, la París-Roubaix no contaba con el dorsal 1. La cabeza de carrera también seleccionaba sus polizones en base al número de pinchazos y a la capacidad de regreso a la embarcación. Ganna incluso tocó rodilla, pirueta mediante.
Se sucedían los tramos y, por momentos, parecía que Mathieu iba a retornar a todos los favoritos a la pangea. No podíamos estar más equivocados. De pronto, Wout recordó que de perseguidor nunca le fue bien, así que tomó la iniciativa. Con él se marcharon los dos mejores del grupo de elegidos, es decir, Mads Pedersen y el terror de los niños, Tadej Pogacar. Restaba un mundo a meta, pero sentarse a comer al lado de un tiburón no parece muy buena idea, y a Van der Poel se le avistaba a golpe de vista. El danés, milagrosamente recuperado tras un invierno durete, terminó por ceder, quedándose en punta los dos mejores del día.
Fueron probándose mutuamente. En el relevo, se observaba a Van Aert guardarse una chocolatina por si las hambres nocturnas. Ambos aceptaron el duelo y el destino que les perseguía. Ganase quien ganase, habría una bonita historia que contar, y eso fue hermoso. Digamos que estaban en teórico territorio Van Aert y la lógica esta vez se impuso. Jugó con el de UAE y le batió claramente. Segundo Monumento para el de Visma. El primero del tamaño de sus piernas. Y es que por fin una victoria le hace justicia. Fue el más fuerte, y también el más astuto.
Si alguna conclusión podemos sacar del segundo segundo peldaño de Tadej Pogacar es que tiene mucho mérito lo que intenta, pero esta carrera, que se le puso muy de cara, va a costar intención e intentos, como le pasó hasta 2026 con Milán-Sanremo. En estrategia, le cuesta. A su equipo, también. Parece que si el plan no es vencer por aplastamiento, no hay plan. La fortuna no ha estado del lado del esloveno en la parte central de la parte decisiva. Pero, ¿la ha tenido alguien? No hay que olvidar que hablamos de un pez fuera del agua y que la segunda plaza en el sprint le acerca poco a poco a la victoria.
Dedicatoria al cielo (a su amigo Goolaerts, fallecido en 2018 en esta misma competición) y con una foto que le hacía falta, Van Aert entierra muchos demonios con esta victoria. Resulta que lo mejor de Van Aert estaba esperando. Fue su día, reconquistó a muchos y alegró a todos en una foto que esperaba a Pogacar y acabó por retratar a un corredor con unas cualidades muy por encima de su palmarés. Muchas felicidades a Wout, a su equipo, que ha corrido de forma muy inteligente en la París-Roubaix masculina (porque en la femenina…) y a todos los ciclistas por el magnífico espectáculo.
También a los espectadores. ¡Cómo cambia cuando hay rivales y se desconoce el resultado final de antemano! Tal vez por eso el grito de alegría fue unánime en esta ocasión. Primer Monumento que cae en manos de alguien que no se llame Pogacar, Van der Poel o Evenepoel desde 2024. Aunque sea admirable lo que hacen, qué bien le viene al ciclismo incorporar nuevas caras a las portadas. ¡Gracias por ello, Wout!
🪨 Wout van Aert rules the Hell of the North!
— Paris-Roubaix Hauts-de-France (@parisroubaix) April 12, 2026
Wout van Aert, roi de l'Enfer du Nord ! 👑#ParisRoubaix 😈 pic.twitter.com/ukHUkhfw49
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