Cyrus Monk es un ciclista australiano nacido en 1996. Ganó el campeonato australiano sub 23, ganando mucho hype en su día, venció en la contrarreloj inaugural del Tour de Sharjah. En sus últimas temporadas, después de haber formado parte del EF Cannondale ha pasado por varios equipos de categoría continental como EvoPro, Meiyo CCN, Q36.5 o FNIX - SCOM, su equipo actual y de bandera china. El equipo, como sucede en bastantes conjuntos de este nivel, cuenta con una escasez de recursos endémica y una gestión muy improvisada, lo cual finalmente hace que los ciclistas no puedan desarrollar todo su potencial.
La problemática que Cyrus nos muestra no es un ejemplo raro en el mundo del ciclismo continental, al contrario, es bastante habitual y pone de manifiesto la necesidad de revisar el modelo aplicado por la UCI en los últimos años. También vemos a través de sus respuestas cómo de difícil es para un ciclista australiano llegar a Europa, La Meca del ciclismo.
¿Cuándo empezaste en competición? ¿Te introdujo tu padre o fue a la inversa y tú le introdujiste a él?
Cyrus Monk: «Empecé el ciclismo en velódromo, cuando tenía nueve años. Mi padre competía en las carreras en carretera del club local y me llevaba con él a verlas y como consecuencia quise también probar por mí mismo. Me gustaban las carreras desde el momento en que comencé a disputarlas y desde entonces no he mirado atrás. Estoy muy agradecido de haber encontrado este deporte y poder competir en él a alto nivel».
Explícanos tu recorrido en Australia y tus primeros viajes al exterior para competir. ¿Era muy diferente el ciclismo australiano y sus competiciones al de fuera de tu país?
CM: «Competí mucho en juveniles, pero nunca fui espacialmente fuerte. En mi último año como juvenil participé en los campeonatos nacionales y todavía estaba fuera de los top 20. Cuando dejé el instituto dediqué más tiempo al entrenamiento y los resultados comenzaron a llegar. Después de ganar algunas carreras como amateur en Australia, viajé a Bélgica para correr algunas kermesses amateurs en 2016 y fui capaz de ganar tres carreras en mi primer mes en el extranjero».
Comenzaste tus estudios de Ciencia y Fisiología en Australia ¿Conseguiste acabarlos? ¿Cómo lograste compaginarlos con tus entrenamientos y competiciones?
CM: «Sí que acabé mis estudios superiores. Me gradué en 2018 con licenciatura en Ciencia, en la especialización de Fisiología en la Universidad de Melbourne. La universidad me permitió estudiar a tiempo completo y adaptar las entregas de trabajos y las fechas de exámenes cuando estaba viajando para una carrera. En mi último año realicé un stage con el equipo World Tour Cannondale-Drapac. Tuve entonces que volver a estudiar a tiempo parcial, ya que estaba viviendo en Girona. La mayor parte de mis carreras en Europa eran durante los meses de junio y julio, que coincidía con las vacaciones veraniegas en la Universidad en Australia, por lo tanto pude compaginar ambas cosas».
¿Cuándo decidiste mudarte a Europa para competir? Explícanos tus primeras sensaciones en el ciclismo y el estilo de vida. ¿Los cambios fueron muy pronunciados?
CM: «Cada año, desde 2016, pasé mucho mas tiempo en Europa. Al principio solo un mes, después tres, siete, ocho, nueve…Fue gradual y trabajé bien para aclimatarme al nuevo entorno. Me gusta vivir en Girona, sobre todo para entrenar y además muchos de mis amigos australianos también residen aquí. Bélgica es mi hogar la mayor parte del tiempo por calendario de carreras y también tengo bastantes amigos allí, lo cual es muy reconfortante cuando estás tan lejos de casa».
Danos tu opinión sobre los equipos de categoría continental. ¿Piensas que realmente ayudan a desarrollar el ciclismo, o, por lo contrario, desmoralizan a los jóvenes corredores?
CM: «Pienso que los equipos continentales pueden ser una buena plataforma de desarrollo para los corredores jóvenes. Muchos equipos tienen buenos programas y staff focalizado en el desarrollo y preparación de los jóvenes corredores para un futuro World Tour y les dan la oportunidad de estar allí. Otros equipos están más enfocados en conseguir que el equipo parezca más puntero y con ello hacer dinero, más que ocuparse de los intereses de los corredores y esto, algunas veces, puedes ser peor que formar parte de un equipo amateur».
¿Por qué escogiste los equipos en los que has ido corriendo?
CM: «Me puse en contacto con más de 20 equipos en Europa para tener un posible contrato en 2022, pero no recibí ofertas de ninguno. Meiyo corría principalmente en Asia, pero también tenía parte de su programa en Europa. Por tanto, era una buena opción para mí. Ahora estoy contento porque la organización y el soporte es muy bueno en FNIX y afortunadamente esto me ayuda a obtener los resultados que sé que puedo conseguir, y así intentar volver a correr en un equipo World Tour. A menudo ni los mejores corredores pueden mostrar su verdadero talento si no hay un apoyo directo del equipo. Mientras el programa de carreras del equipo no sea el mejor tengo que aprovechar al máximo su apoyo y disputar carreras tan frecuentemente como sea posible».
Conociendo muy bien lo que significa ser profesional, ¿estás más satisfecho siéndolo que cuando eras amateur?
CM: «Es un estilo de vida muy diferente ser un atleta profesional y se necesita muchos sacrificios. Para mí, estos sacrificios valen la pena porque los viajes y las carreras que hago me parecen increíbles. Los años en los que puedo realizarlos a alto nivel son limitados; por lo tanto, quiero obtener el mayor rendimiento posible de ellos antes de volver a Australia y obtener un “trabajo real”. La vida es corta y no quiero mirar atrás con remordimientos».
Desde el punto de vista del dinero percibido ¿eres autónomo o necesitas ayuda de tu familia, sponsors terceros o amigos?
CM: «Una de las razones para trasladarme a Meiyo en su momento fue obtener una estabilidad financiera suficiente. Normalmente los premios en metálico son más importantes en Asia. En EvoPro los corredores tenían que pagarse ellos mismos muchos de los gastos. La mayor parte del tiempo que estoy en Australia trabajo en la escuela primaria, como soporte educacional, ayudando a los niños con dificultades de aprendizaje a funcionar en su clase. También ofrezco soporte y ayuda en otros ámbitos y poco a poco voy construyendo mi vida en esta dirección. La mayor parte de ciclistas continentales no consiguen un estilo de vida que les permita financiarse. Por ello, considero que es responsabilidad del ciclista intentar ganar algún salario para poder mantenerse a si mismos, más que a actuar como si recibieran caridad».
Eres un corredor muy potente. Te he visto personalmente cazar a un pelotón después de un pinchazo, cuando quedaban 10 km para la llegada, fue impresionante. ¿Cómo te calificas a ti mismo? ¿Cuál es tu modelo de ciclista actual e histórico?
CM: «Pienso que en el pasado era mucho más rodador, pero ahora el objetivo es convertirme en un “puncheur” para conseguir más resultados personales en la parte final de las carreras. Tengo la potencia para situarme en una escapada durante todo el día y finalizarla con éxito si esta llega. Desafortunadamente, la escapada no gana a menudo en carreras de alto nivel, por lo que tengo que estar constantemente preparando las carreras, pensando “cómo voy a ganar esta etapa”. Mi sprint ha sido naturalmente bueno desde juveniles, pero, además, he trabajado mucho en el gimnasio para mejorar la fuerza y pienso que, si puedo combinar este trabajo específico con mi motor aeróbico, podré ganar buenas carreras en el futuro».
¿Piensas que el actual sistema de la UCI está realmente ayudando al ciclismo? ¿Realmente promocionan los equipos continentales? ¿El reparto monetario de los derechos de imagen es adecuado según tu criterio?
CM: «Creo que el camino de progreso para muchos jóvenes corredores está roto en la actualidad. Conozco muchos chicos de 18-20 años en Australia preguntando qué conjunto deben escoger para llegar finalmente a un World Tour. No tengo una respuesta para ellos, ya que yo tengo exactamente la misma duda. Los mejores corredores son siempre descubiertos en los campeonatos nacionales, continentales o mundiales, pero hay muchos corredores valiosos que se pierden simplemente porque no reciben una oportunidad. Para un corredor en un equipo continental no muy organizado es imposible llegar a una carrera de un día en Bélgica y pensar en ganar a los equipos World Tour, debido a la diferencia de condiciones y de entorno de soporte».
¿Qué te gustaría haber logrado cuando llegues al final de tu carrera?
CM: «Me encantaría disputar un monumento y una gran vuelta. Creo que lo podría conseguir en los próximos años si me dan una oportunidad en un equipo World Tour o Pro Team. Mi fuerza es un valor en un equipo en todos los tipos de carreras. Por tanto, debo creer en mí mismo si quiero acabar en un equipo puntero y tener una larga carrera en él».
Foto © Cyrus Monk
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