Elegir diez puertos en Europa es un imposible. Tómese como una pequeña muestra entre todo el material paisajístico que el viejo continente posee a lo largo de montañas y montañas que cubren de este a oeste la geografía. La selección pasea por siete países y repite carreteras en tan solo tres: España, Francia e Italia. Se quedan fuera muchas bellezas de la alta montaña como las subidas dolomíticas, algunas de los Alpes franceses, de Alemania o del este de Europa. En cambio, criterios subjetivos aparte, todas las que están en el top 10 son de un extraordinario valor estético.
Top 10 | La Cubilla (España)
En portada, uno de los puertos más bellos de la geografía española y europea. Situado en Asturias, merece una visita, ya sea por ciclismo o por turismo. No hay un rincón de esta maravilla natural caracoleada por el precioso trazado de la carretera que no merezca la pena. Las vistas sobre lo ascendido mejoran lo que queda por ascender. Para construir un libro de postales.
Top 9 | Lysefjordsveien (Noruega)
La subida más famosa de todo el país escandinavo, y las hay de gran belleza. En este caso, nos quedamos con el trazado, con una bestialidad de herraduras que hacen ganar altura en breve, y unas vistas sobre los fiordos que viajan entre el vértigo y la admiración.

Top 8 | Stelvio (Italia)
Uno de los símbolos de los puertos de montaña. Los hay míticos y después está la construcción de la carretera que asciende al Stelvio desde Prato. Herraduras literalmente colgadas de la ladera y un nivel de ingeniería que produce admiración a todo el que visita este rincón de los Alpes. Frecuentado por ciclistas y motoristas, es un destino obligado.

Top 7 | Troumouse (Francia)
Los Pirineos esconden multitud de recovecos magníficos como este. En las cercanías hay maravillas como Gavarnie y puertos tan míticos como Luz Ardiden o el Tourmalet. Troumouse tiene dureza, un trazado precioso y unas vistas que quitan el hipo al tiempo que obligan a parar a cada paso con el objetivo de fotografiar con los ojos para quedarse ese recuerdo para siempre.

Top 6 | Pailhères (Francia)
Un puerto muy arrinconado en la geografía y poco conocido, pese a las visitas del Tour de Francia. Carretera estrecha, con muretes que aúpan la plataforma de la vía hacia prados interminables y curvas constantes. Poco árbol, lo que nos permite degustar lo ascendido y la altura que pronto ganamos sobre el valle.

Top 5 | Saint Gothard (Suiza)
Suiza es un paraíso para el ciclismo. Pese a los precios y las peculiaridades del país helvético, merece la pena visitar sus puertos de montaña. Este en concreto parece sacado de la inteligencia artificial más que de la realidad. Galerías interminables, curvas, curvas y más curvas, y lo que es más impresionante, que la carretera se encuentra adoquinada en la segunda mitad. Una joya.

Top 4 | Grosse Oscheniksee (Austria)
Además de ser una de las subidas de mayor entidad de Europa y del mundo, el ascenso hasta este lago es una de las maravillas al acceso de cualquier cicloturista entrenado. Muchas curvas de herradura, dominancia sobre montañas vecinas que son una pasada, etc. Con verlo en internet, se ganan años de vida. Espectacular.

Top 3 | Lunada (España)
España tiene puertos bellísimos como este que nos ocupa. Una chuchería para los amantes de los puertos de montaña. Situado en Cantabria, en los valles pasiegos, parece una mezcla entre un sueño y un cuadro. Verdes praderas, un trazado de gran interés y una combinación paisajística única. Hay otros como Estacas de Trueba que también merecían entrar en un top alto.

Top 2 | Mangart (Eslovenia)
El gigante esloveno es de lo más bello que se pueda ascender en bicicleta de carretera. La vía asciende por paredes de roca y pradera de forma espectacular, conformando una combinación casi imbatible. Los paisajes que se van atravesando son una auténtica pasada. Para perderse en este valle e ir parando a cada paso, tanto en subida como en bajada, porque solo tiene una cara que afrontar.

Top 1 | Nivolet (Italia)
Muchas de las opiniones del cicloturista afirman que el Nivolet es el puerto más bello de Europa. A un inmejorable trazado y paisaje a la vista hay que añadir la belleza cromática de los lagos que vamos dejando por el camino. Tiene varias plataformas a lo largo del ascenso y no hay forma de olvidarse de todas esas postales que vamos disfrutando a lo largo de los muchos kilómetros de puerto.

Fotos © Jorge Fonseca / 1001puertos
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