Gaia Realini, la diosa de las montañas

Gaia Realini, la diosa de las montañas

Gaia reivindica a la diosa griega más cercana a la Tierra. Realini, de piernas cortas, pero de horizontes largos, debe mantener los pies ahí, lo más cerca del piso. La ambición, por las nubes. Por donde surcan los pasos de montaña donde la italiana de Pescara aspira a dominar el ciclismo femenino. Los apenas 40 kilos de peso que la sostienen son los que permiten que, cuando las grandes pendientes acucien a las rivales, ella azuce los pedales y se deshaga de todas ellas sin remedio. Las montañas, su guarida. Donde guardar los rincones secretos en los que espera poner a Lidl-Trek en lo alto de las clasificaciones más prestigiosas.

Nacida en 2001, es una escaladora de otro tiempo. 'Pantanina' Luperini ganó mucho, marcó un ritmo que hará saltar por los aires a toda aquella que ose a imitarlo. Como con Marco Pantani. Realini tiene otro carácter, mucho más dócil, parece, y menos irreverente, desde luego. Joven, tímida, es fácil que escuche antes las órdenes de equipo que los cantos de sirena que acariciarán su oreja cuando la carretera apunte al cielo. En tándem con la todavía competitiva Elisa Longo-Borghini, su mentora, es momento de afianzar sus progresos y esperar a que la presa se acomode para atacarla y conquistarla. Por desgracia para Gaia, las más altas montañas todavía no tienen hueco en el ciclismo femenino. Pero llegarán para quedarse, tiempo al tiempo.

Lo interesante de su figura, más allá de su precoz talento, es lo original de su perfil como ciclista. No existe en la actualidad otra corredora capaz de marcar tanto las diferencias en subida. Ni siquiera las SD Worx, que parecen dominar todas las fases del ciclismo en estos momentos. Vollering sufrió su voracidad en los Lagos de Covadonga. Un día antes, Van Vleuten, no pudo rematar en meta ante la italiana su éxito desbancando a la también neerlandesa. En las grandes montañas, sólo ella es capaz de seguir a las mejores. Limitada la pérdida en esos días de viento, de llano y de sufrir, tenemos a la futura lideresa del Lidl-Trek y quién sabe si del ciclismo internacional.

Realini tiene, además, esa capacidad para enamorar a través de su tímida sonrisa y la humildad que desprende por cada poro. Por delante el reto de asumir responsabilidades. Aún escondida detrás de Elisa y otras más expertas, Gaia tiene 2024 para tomarle el pulso a la comparación de su nivel con el resto de realidades. Es ahí, si mantiene la progresión, donde puede marcar una época. No ganará siempre, puesto que la contrarreloj siempre será un punto flaco en contra. Pero la ley de compensar con sus arrancadas en las grandes subidas compensará, y con eso se permitirá el lujo de estar siempre ahí, en la pelea. Si domina las montañas, que es donde se juega el 90% de los resultados, todo irá bien. Para ello, la ambición arriba y las ganas de demostrar. De volar con los pies en el suelo, concepto tan contradictorio como efectivo.

A partir de ahí, disfrutemos. Gaia, haznos disfrutar. Las tres grandes en su calendario, a la espalda de Elisa Longo-Borghini en todas ellas. Como los buenos guisos, a fuego lento, sin estar en primera fila, mientras la vitrocerámica prepara el aderezo del que será un gran plato en muy poco tiempo. ¿Será este año? La competencia será elevada, si bien las cumbres en Giro y Tour mantienen esa exigencia que permitirá a la transalpina poner en jaque a todas las demás ciclistas del pelotón. Con la tranquilidad de haber renovado hasta 2027. Ave, Gaia.

Foto © RTVE


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