Katarzyna Niewiadoma ha sido la única persona responsable de izar la bandera polaca sobre el Tour de Francia, en su caso de la versión femenina. Sin embargo, si por algo ha sido conocido el ciclismo polaco ha sido, sobre todo, por dos ciclistas (en masculino) que fueron Zenon Jaskula, podio del Tour 1993 por detrás de Miguel Induráin y Tony Rominger, y aún es Michal Kwiatkowski, campeón del mundo en 2014. Los tres tienen una cualidad indudable que es la regularidad, el saber que a lo mejor ganar se les escapa, pero que estarán en la pomada, nunca se hundirán ni darán su brazo a torcer.

Centramos la mirada en ella, la flamante ganadora del Tour. Desde antes de dicho éxito, un emblema. Cuando Jaskula logró pisar el podio más famoso del ciclismo, ella no había ni siquiera nacido. Vino al mundo en Limanowa, al sur del país, en 1994. Pese a no ser una ciclista excesivamente ganadora, pues basó el rocoso rendimiento sobre la bicicleta en la regularidad, ha conseguido triunfar en escenarios más que interesantes como Amstel, Flecha Valona o el propio Tour, logrado en Alpe d’Huez. Curiosamente, todas ellas ante ciclistas neerlandesas: la primera ante la amenaza de Van Vleuten y las dos últimas contra Demi Vollering.

Ante otra holandesa perdió un Giro. Van den Breggen, considerada una de las mejores corredoras de la historia, apenas pudo aventajar a Niewiadoma en un minuto al finalizar la edición de 2020. Tuvo en la mano llevarse el rosa a casa, pero la ciclista del Boels-Dolmans aprovechó el abandono de Van Vleuten para asestarle a la polaca un golpe definitivo a un día de terminar. Pese a esa oportunidad perdida, el Giro siempre ha sido una carrera bastante amable para la corredora de Canyon/SRAM. Equipo, por cierto, que ha apostado por ella sin un ápice de duda desde 2018. Y ahí está la recompensa, claro.

Kasia ha sido, además, campeona del mundo en gravel, victoria que redondea un palmarés de bastante enjundia. Es plenamente consciente de lo que cuesta la victoria y así lo ha expresado en más de una ocasión a pesar de lograr triunfos muy importantes con 20 años como la Emakumeen Bira. Su carisma le ha llevado a ser a día de hoy una de las caras más representativas del ciclismo femenino pese a haber atravesado periodos difíciles, como una sequía ganadora que superó los cinco años de duración, o durísimas caídas que aún en 2026 sufre.

Muy importante que, pese a ser una estrella de su deporte, no se olvide de lanzar mensajes de ánimo a personas que, como ella, un día soñaron con triunfar. Y es que a veces se valora mucho la euforia de los buenos momentos, pero con facilidad se olvida la dureza de la travesía para llegar a los objetivos. Que ella recuerde en esos momentos de alegría recuerde lo difícil que ha sido llegar muestra muy bien de lo amueblada que tiene la cabeza y por qué Niewiadoma ha llegado tan alto en el ciclismo. Porque ella representa bien lo que es ser ciclista. Esa constancia que acaba por teñir de amarillo los sueños.

Fotos © Canyon/SRAM