¿Demasiados gallos en el corral de Lidl-Trek?

¿Demasiados gallos en el corral de Lidl-Trek?

Dice el típico chiste que "autobús" en alemán es suban-estrujen-bajen (dicho con acento, en modo parodia). Los médicos recomiendan beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día. Imagino que 23 puede ser hasta malo para la salud. En Lidl-Trek ese va a ser el problema: la acumulación y el exceso. Los directores, en funciones de controladores aéreos, tienen que estar echando más cuentas que un inspector de Hacienda. Andy Schleck está conformando un equipo top, sí, con gallos de renombre y gallinas de un nivel sonoro importante. Pero, ¿serán capaces de gestionar un corral con terminación en embudo?

Comencemos por reconocer que a Lidl-Trek no le queda más opción. Los grandes líderes tienen compromisos firmes y serán difíciles de arrancar. La inversión es elevada, pero lo más atractivo de firmar por esta plantilla es no tener que poner necesariamente techo a tus ambiciones. Luchar contra Pogacar, Vingegaard y Evenepoel garantiza cuanto menos unos meses de comecome, de incertidumbre entremezclada con ilusión. Después te pondrán en tu sitio, pero hasta que ese momento llega tienes cuota de protagonismo y un rol que permite medirse ante los mejores del mundo.

Tampoco nos engañemos: Lidl-Trek sigue siendo cabeza de león, pese a encontrarse por el momento en un peldaño inferior a UAE o Visma. Pogacar acaba de renovar hasta 2032, casi de por vida, Evenepoel está muy bien pagado en Red Bull y Vingegaard acaba contrato en 2027, si bien todo apunta a que continuará y terminará su carrera en Uno-X. Lo siguiente mejor para ascender a la cima del ciclismo internacional es acudir al nivel justo inferior, a ciclistas que, si bien no son todavía esos bichos, sí ofrecen garantía de estar en la pelea.

¿Qué pensará Juan Ayuso?

Es un problema que servidor anticipó. Juan Ayuso va a encontrarse en el mismo lugar que en UAE, si bien esta situación ofrece una sutil diferencia, y es que aquí le han dado espacio para intentarlo. Se marchó de UAE en busca de la oportunidad de liderar, de tener un proyecto a su alrededor. Desde lejos se sabía que Lidl-Trek iba a acumular talento porque no tienen alternativa si quieren competir por ser algún día el equipo top, ambición que han expresado los mandamases del equipo públicamente. Vamos, que el problema de los liderazgos los iba a tener en UAE, en su actual equipo o en cualquier otro.

El problema de Ayuso parte de otros sitios. Por ejemplo, de no haber respondido como se esperaba en la primera carrera de tres semanas que afronta en libertad. El no ser capaz de ofrecer una temporada sin altibajos tan acusados. El aspecto mental es tan o más importante que el físico. Juan hace bien en olvidarse de egos, agachar la cabeza y demostrar antes de exigir. Y si hay otros en mejor posición, ofrecer ayuda. A la larga, es mejor porque genera mejores sinergias. Lo grave aquí es salir de Málaga para meterse en Malagón. El error en UAE fue querer optar a un papel en Broadway sin saber bailar.

¿Y ahora qué? Imagino que el español se encontrará entre los aspirantes a ser cabeza de cartel en el Tour un año más. Error que le hará perder comba del rol para el que ha demostrado tener más capacidad: los esfuerzos, sobre todo mentales, de una semana. Es legítimo querer estamparse contra la Torre Eiffel. París lo merece y es La Meca del ciclismo. Eso sí, los años pasan y la cinta transportadora de la vida presenta cada año nuevos candidatos a reemplazarte. Ley de vida. Y en el ciclismo, se es viejo cada vez más temprano.

Lidl Trek Vuelta España 2026

El exilio de Gall y Mühlberger

Para empezar, el tándem austriaco huye de la misma situación que llevó a Ayuso a abandonar UAE. La actitud mesiánica de Decathlon en torno a Paul Seixas eclipsa todo lo demás. Los demás allí son considerados más un medio que un fin. Puestos a tener techo, busquemos uno nuevo, es lo que debieron pensar Felix y Gregor. Dos muy buenos corredores, como han demostrado en la última Vuelta a España y a lo largo de sus carreras profesionales. Excelentes escaladores que en tándem se entienden con una mirada. Si aprenden a calcular mejor los esfuerzos, cuidadito con ellos.

El problema es que en Lidl-Trek no existe la adoración a un líder, pero sí la cola. Porque para liderar a los alemanes, por ejemplo, en el Tour de Francia, lo que hay es lista de espera, estilo Sanidad en España. Hemos hablado de Juan Ayuso, pero también está Mattias Skjelmose, quien ya amenazó con hacer las maletas si no se respetaba su sitio. Convive Mads Pedersen, el verdadero líder del grupo. Aunque su mundo es otro, también necesita ser acompañado por sus músicos. En una grande solo caben ocho ciclistas y en el artículo hemos mencionado a cinco vaqueros y cero indios.

Faltan otros nombres que tarde o temprano pasarán por caja a pedir lo que les corresponde. Porque Giulio Ciccone también querrá optar a ganar una etapa en el Tour. Lo mismo que el también italiano Jonathan Milan. Sí, arrasar en el Giro de Italia es muy divertido, pero es en julio donde se juegan las peras y las manzanas. Ya van siete. A poco que entre en la ecuación algún talento en tendencia ascendente como Mathias Vacek, Derek Gee o Jordan Jegat, nueva incorporación que añadir a la colección, tenemos el ocho y los reservas del Tour de Francia cubiertos.

Porque, no nos engañemos. Ayuso recurrió a Lidl-Trek para ser líder en el Tour. Mismo caso que Felix Gall. Misma ambición que Skjelmose. Algo ahí no va a funcionar por pura certeza matemática.

Andy Schleck, la mano que mece la cuna

Hay que reconocer que el luxemburgués tiene experiencia en estas lides. Leopard (también -Trek) fue un proyecto bastante personal que acabó por iniciar lo que es hoy Lidl. Aunque entonces era uno de los mejores ciclistas del mundo, consta que la gestión de aquel proyecto tuvo mucho que ver con su figura. Por carisma o amistad, acabaron a su lado hombres de la calidad de Fabian Cancellara o Jens Voigt. Muchos nombres y egos puestos al servicio de un solo objetivo: empujar a Andy Schleck a la cima. Cierto es que el escalador solo resistió un año al máximo nivel, pero el movimiento se demostró andando.

Ahora, con cambios en la dirección incorporando a Manuele Boaro, Matti Breschel y Martyn Irvine, toca remangarse y trabajar en amasar una plantilla con demasiado gallo. Lo mejor, y no habría que descartarlo con un tipo tan directo como Andy, sería coger papel, boli e ir asignando calendario y objetivos diferentes a todos los gallos. Hay grano para todos. El problema vendrá en convencer a Gall de que repitiendo el calendario de 2026 puede convertirse en ganador de gran vuelta en 2027. O a Juan Ayuso de que tiene un mundo por descubrir en las rondas de una semana y clásicas montañosas.

La ambición de la estructura llega también al femenino, donde son uno de los aspirantes a hacerse con Paula Blasi. En el masculino tienen un equipazo, las cosas como son, y en nada tendrán que ocuparse de poner orden. Como a alguno de estos se le ocurra, además, dar la campanada en el Mundial o triunfar en Lombardía, las exigencias de los egos pueden alcanzar niveles estratosféricos. Justo donde se ubica la ambición desmedida por ser los número uno. ¿Acaso les quedaba otra salida para intentar lograrlo a medio y largo plazo? Opino que no.

Fotos © Lidl-Trek | Getty


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