Decathlon afila el cuchillo de cara a 2027, cuando se producirá el primer asalto en serio al Tour de Francia. Paul Seixas sufrió la caída de Dauphiné (me niego a recitar la ristra del nombre actual) y le limitó no ya de cara a clasificarse mejor o peor, sino en la forma de afrontar la carrera. Mucho más conservador, calculador y discreto, un perfil de ciclista que no había asomado hasta la fecha en él. Todos en el equipo saben que tienen entre manos a un potencial campeón en París y también son conscientes de que los equipos más poderosos del momento están detrás de él.
Proyecto Paul Seixas: 2027
El momento es ya. No van a esperar más allá de 2027. El ciclista conoce la carrera, el proyecto se ha convertido en un asunto de estado gracias al Gobierno de la República y hay poco margen antes de que un UAE o Red Bull acabe llevándose a la joya de la corona. Después de tanto trabajo preparando a un caballo para ganar carreras, sería un auténtico fracaso que el trabajo invertido acabase por lucir vistiendo un maillot distinto. Por dicho motivo, las prisas por conseguir ponerle el cascabel al gato después de más de cuatro décadas sin un vencedor francés en el mejor evento ciclista del mundo.
El equipo que lo logre pasará a la leyenda, a la historia que siempre se contará sobre esta victoria. Si Decathlon lo consigue, trascenderá al paso de los años del mismo modo que recordamos el Molteni de Merckx o La Vie Claire de Hinault. Los galos tienen claro qué quieren conseguir y cómo, y el momento es ahora, no cabe posibilidad de esperar más. Mucho menos en un ciclismo donde los campeones acaban por despuntar a edades tan tempranas. Vamos, que Paul Seixas está en contexto.
La Vuelta, banco de pruebas
Con motivo de la Vuelta a España, el equipo ha diseñado un ocho con el que rodear a Felix Gall, flamante segundo clasificado del Giro de Italia, que abandona la escuadra francesa al acabar la temporada. Junto a él, el también austriaco Gregor Mühlberger. Dos buenos escaladores que ficharán por el Lidl-Trek de Juan Ayuso, si bien observaremos qué tipo de jerarquía se establece entre gallos, si vertical u horizontal.
Para ello, han recurrido a una práctica muy poco usual. Cuando un ciclista ha firmado por otro equipo, suele quedarse fuera de las grandes pruebas. No vas a promocionar un producto al que después saquen provecho otros. Tampoco ayuda la sospecha de que la motivación de un corredor que se marcha puede decaer por tener el futuro asegurado. En la Vuelta no han dejado a nadie en la grada, sino que han compuesto un conjunto muy sólido en torno a Gall, candidato evidente al podio final de Granada. Aquí han alineado al mejor ramillete de ciclistas que han podido, con varios del equipo A fuera de juego, en baja forma o disputando otras carreras.
El papel dominante que han llevado a cabo durante las tres semanas por España ha correspondido a un ensayo general del rol que van a tener que desempeñar en un futuro. El líder y los rivales serán diferentes, pero la actitud y el lugar en el pelotón serán similares. Al fin y al cabo, con Paul Seixas tocará controlar la carrera y endurecer para preparar los ataques. Después será el líder quien con sus fuerzas eleve el trabajo del equipo a leyenda o a desastre. En la Vuelta se están observando una serie de estrategias muy bien calculadas, pero con alguna fase mal ejecutada. Por ejemplo, el gas excesivo de Mühlberger en Aitana que destrozó a su líder. Entre otros.
El relevo
UAE y Tadej Pogacar no son eternos. El esloveno ha sufrido un duro revés con el abandono en la Vuelta que seguramente no le afecte en lo físico, se recuperará bien. El problema es lo mental. Tal vez empiece a ver más innecesario jugarse el tipo con la cantidad de victorias que posee en el palmarés. Si el ganador de cinco ediciones del Tour de Francia acaba por bajar el pistón, habrá partido. Tarde o temprano, tendrá que existir un relevo. Paul Seixas, por cierto, siempre ha declarado que quiere conseguir las mejores victorias, pero con Pogacar en liza, para darle valor añadido a sus proezas.
Habrá más equipos en la pelea, como Red Bull o Visma, por heredar. Los jefes de Decathlon quieren estar preparados para cuando esa abdicación suceda. Corredores que llevaban un tiempo más anodino en el ciclismo están repuntando como grandes gregarios, incluso opciones para llevarse victorias parciales si cuentan con días sin correa. La ambición de Seixas es ilimitada y se alinea con los franceses hasta que se habla de la duración del contrato que les une. Locos por la renovación, el equipo francés tiene hasta final de 2027 para conseguir los objetivos en la carretera o que el ciclista renueve el contrato.
Cada vez más cerca de la primera
La evolución promete. Decathlon se quedó a las puertas de dar un susto con Ben O'Connor en la Vuelta a España de 2024. Una fuga bidón fue a inspirar a un corredor que se agarró al maillot rojo hasta la cima de Moncalvillo. Leo Bisiaux, Matthew Riccitello, Nicolas Prodhomme y compañía han subido un peldaño en el rendimiento. El equipo es cada vez más competitivo, olvidándose de llegadas masivas y escapadas que tan poco rédito les estaba aportando. Felix Gall fue segundo en el Giro de Italia, misma posición que O'Connor firmó en la Vuelta a España.
Con el paso adelante de ubicarse en la parte frontal del grupo, cae un escollo importantísimo, que es la experiencia de liderar, de meter miedo a los rivales si fuese necesario. Les falta un punto de suerte, de equipo. Paul Sivakov se pasa al enemigo, también Vlasov. Quedan corredores por venir y por anunciar, pero lo importante es ir construyendo plantilla. El equipo del Tour queda muy definido, si bien las circunstancias mandarán a la hora de alinear a unos o a otros. Las temporadas son largas, pueden pasar demasiadas cosas. Pero la idea principal que quieren desarrollar es la narrada, la de Paul Seixas como proyecto de campeón de Tour de Francia en 2027.
Foto © Getty
Artículos relacionados
0 comentarios