Sí, por supuesto que lo está. La motivación por las nubes, los corredores escalonados en el trabajo y sabiendo lo que tienen que hacer en cada instante. Es el ABC del ciclismo, no han inventado la rueda, pero hay que reconocer que los directores de Movistar están leyendo la carrera a las mil maravillas y les están cayendo todas las monedas de cara. Mis inquietudes aparecen en forma de duda a raíz de hacer un análisis más profundo de los ciclistas y las circunstancias. El equipo está corriendo muy bien, serio y con la moral por las nubes por tener al hombre más fuerte de la carrera y no hay por qué pensar que un castillo sólido se va a venir abajo a última hora.
En correr al contragolpe, en Movistar han sido históricamente muy competentes. Otra cuestión es cuando ha tocado arremangarse el refajo para encontrar costuras al contrario. Es de justicia reconocer que es lo más difícil del ciclismo y que incluso un dominador como Tadej Pogacar naufraga en ocasiones cuando no es de lejos el más fuerte de la carrera. Pero por fortuna se enfrentan a la última semana con la ventaja de observar a todos los rivales con más de dos minutos de adelanto. Se vive mejor con 20.000 euros en el banco que sin ellos, de Perogrullo.
Los rivales, casi entregados
La ventaja es que Enric Mas es el más fuerte en las escaladas, con un punto sobre los demás y bastante igualado con Felix Gall. Primoz Roglic parecía el hueso más duro, pero entre fallos estratégicos de primero y que a los 36 la melena no luce igual, solo a través de una contrarreloj sobrehumana y algún que otro milagro tendría capacidad de plantear un duelo al español. Tampoco el equipo parece especialmente implicado. Debería aprovechar la media montaña, que no va a encontrar, y el otro ciclismo, si seguimos el símil futbolístico. Pero me parece que está más rezando eso de "virgencita, virgencita".
Gall está manteniendo el nivel, sí. La pega para el austriaco es que ha perdido a Gregor Mühlberger, quien estaba desequilibrando las balanzas, y en Jerez el líder de Decathlon pasará tantos apuros como Mas o más. Carapaz quiere y no puede. Con todo, son dos corredores a los que enterrar con tiempo en cada meta. Mejor cuatro que tres y cinco que cuatro. El ecuatoriano no tiene nada que perder, su temporada está hecha y a él solo le valen las carambolas que acaben con las bolas en los agujeros correspondientes. Gall puede conformarse más, con un segundo puesto redondea una temporada enorme.
Los rivales, en este caso, son otros. La segunda fila, como estamos viendo, la más peligrosa. Un Omrzel o un Berthet que se cuelan en una escapada de cincuenta es el mayor rival para los telefónicos. Salvo pájara monumental de Mas en Peñas Blancas o Alguacil, en el cara a cara los enemigos directos tienen todas las de perder. En la guerra híbrida pueden encontrar argumentos. Ojo a los ciclistas de Troya: Cristiàn Rodríguez, Harold Tejada, Léo Bisiaux y algún otro. Gente como Riccitello o Guillaume Martin necesitan una gesta previa para aspirar a la siguiente.
Castrillo y García Pierna, muy castigados
Hasta la fecha, la lectura de las etapas en el autobús del equipo está siendo perfecta. Dos hombres fuertes en la escapada, por lo que pueda pasar. Después, se descuelgan escalonados para ayudar a Enric a recuperar o abrir hueco y c'est fini. Jorge Arcas, Carlos Canal y Orluis Aular, a hacer el trabajo oscuro en cabeza de pelotón, con Iván Romeo esperando para ser ese último hombre antes del despegue del líder. ¿Que les faltan más escaladores para esta fase de la competición? Sin duda. Se está viendo un escenario que no entraba en ningún manual previo a la Vuelta a España 2026.
Se echa de menos un segundo hombre en montaña, un Cian Uijtdebroeks que hubiese sido jaque mate para los demás aspirantes. Con el abandono del belga, se esperaba que la labor de control la hiciese el UAE de Tadej Pogacar. Pero el esloveno no está y es Movistar, como es lógico y normal, quien tiene que dar la cara para mantener la carrera bajo cierto control. Queda una semana y se van a vaciar por la mejor oportunidad que se les ha presentado en el ciclismo post-coronavirus. Uno de los problemas vienen con el desgaste de la temporada.
Corredores como Pablo Castrillo y Raúl García Pierna sumaron 1.444 kilómetros escapados en el pasado Tour de Francia. En la recta final, se les pudo ver sufriendo las consecuencias de lo esfuerzos realizados, pese a que no dejaron de entrar en las fugas del día. Movistar tuvo presencia, pero también recibió desgaste. Los dos ciclistas se han convertido en los dos últimos eslabones de Enric Mas para lanzar o frenar la carrera. Con un calor intenso en suelo andaluz, el cansancio acumulado puede ir pasando factura a estos dos hombres que son clave para mantener el liderato con tranquilidad.
Un tridente mortal
Por si fuera poco, restan tres etapas muy importantes para definir el podio final de la Vuelta a España 2026 y el orden del mismo. En primer lugar, la contrarreloj llana de 32 kilómetros que abrirá huecos entre los mejores. En segundo, una etapa que supera los 200 kilómetros y atraviesa las calurosas serranías de Ronda para culminar en un puerto de primera como Peñas Blancas, en Estepona. En tercer lugar, la etapa reina: cuatro puertos de primera y meta en el último, que es una auténtica pared. Se esperan grandes diferencias, una temperatura generosa en grados y amplias multitudes a los lados de la carretera.
Enric Mas no ha tenido un día malo hasta la fecha. Todo lo contrario, se marcha de la Vuelta habiendo sido el único ciclista del pelotón en haber aguantado la rueda de Tadej Pogacar en bastante tiempo. Son tres jornadas para no perder lo ganado en dos semanas y media. En la crono, lo normal sería que cediese tiempo con Primoz Roglic y Richard Carapaz, pero este Enric es otro. El rojo puede darle alas irónicamente ante el hombre de Red Bull (por poco tiempo). Hay que evitar desfallecimientos y caídas. El ciclismo cambia en un abrir y cerrar de ojos.
A favor del líder está el orden de las etapas. La contrarreloj va a dejar mucho desgaste en las piernas de los mejores. Por tanto, pueden aparecer las explosiones a costa de aplacar las ofensivas. Decathlon y Gall lo intentarán, no hay pruebas, pero tampoco dudas. Ganar una Vuelta a España no es sencillo, que se lo pregunten a todos los que han querido y no han podido. Enric y Movistar deben estar concienciados de la dificultad del reto y de lo cerca que tienen los dedos del trofeo final. Aquí la dificultad no está en el planteamiento, otra vez el ABC del ciclismo, sino en llevarlo a término.
Foto © Movistar
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