Navacerrada + Bola del Mundo: la cima de Madrid

Navacerrada + Bola del Mundo: la cima de Madrid

¿Quién no conoce la sierra de Guadarrama? La cercanía a Madrid le ha dado fama más allá de fronteras debido a las batallas que se han protagonizado en la Vuelta a España. Perico, Heras, Aru y un sinfín de historias evocan a los miles de cicloturistas que se dejan caer a diario por las carreteras de unos puertos que carecen de una extrema dureza, pero que en combinación componen un escenario más que respetable.

Eso no pasa con Navacerrada + Bola del Mundo también conocido como el Alto de las Guarramillas. El encadenado de ambos conforma una montaña temible, con unos números globales que nos recordarían a mitos como el Mont Ventoux. Si bien la morfología del 'monte pelado' francés es muy distinta, se trata de 21 kilómetros al 7%. Aquí se queda un tanto por debajo, muy cercano al 6,5% para una longitud similar. Con casi 1.400 metros de desnivel, hablamos de cifras que se asemejan al Gavia o al Tourmalet. Por tanto, palabras mayores.

Bola del Mundo Navacerrada

Una cima no accesible para todo el mundo

Por la vertiente madrileña que empieza en Collado Villalba, muy cerca de la A-6, el comienzo de la subida es un tanto tímido, apenas se nota la concatenación de falsos llanos con algún tramo más exigente y descansillos que permiten recuperar las piernas. No será hasta que queden doce kilómetros para la cima cuando la cosa empieza a ponerse seria y no dejará de estarlo hasta la cima, a más de 2260 metros de altitud. El tráfico es intenso en esta fase, hasta coronar el Puerto de Navacerrada, a 1.860 metros sobre el nivel del mar. La afluencia de público a la montaña es una constante en territorios cercanos a Madrid.

Hasta la cima del puerto hay que ser un cicloturista experto, pues te van a adelantar decenas de vehículos. El trazado de la zona dura, pasado el Ventorrillo, es bastante rectilínea y mentalmente afecta. Hay apartaderos como el de la Fuente de los Geólogos que nos permiten dejar paso y relajar la tensión de tener tráfico a la chepa. El puerto se pone muy duro en el último tramo, especialmente en los últimos mil metros antes de coronar y alcanzar la estación de esquí. Es recomendable una parada a la ida o a la vuelta para reponer fuerzas y narrar nuestra hazaña. Más aún si en el menú ciclista solo tenemos esta montaña.

Los últimos cuatro kilómetros son una dinámica completamente diferente. Las rampas en cemento, de mayor agarre, son propias de la MTB. Las máximas no pasan del 21%, aunque dará vértigo asomarse a lo que vamos ascendiendo. Una vez tomemos el desvío, pronto pasaremos bajo los telesillas. Habrá que pasar por una puerta protectora del ganado que nos lo pone más difícil para volver a arrancar en parado en plena rampa. A partir de ahí, se acabó la clemencia. Hasta la cima, apenas habrá un ligero descanso justo a punto de coronar. El resto es absoluta dureza y un reto de supervivencia. Conviene guardar puntos para no venirse abajo, que la Bola del Mundo da poca tregua y se hace largo.

Bola del Mundo Navacerrada

Combinaciones

Estamos en plena sierra de Guadarrama. Desde la cima se puede contemplar prácticamente todo el norte de la Comunidad de Madrid y parte de la meseta castellana. La cima de Navacerrada nos permite ascender también desde La Granja de San Ildefonso, con las variantes de Valsaín y Fuente de la Reina. También por Cotos, cuyo tramo de enlace a más de 1.800 metros de altitud ofrece seis kilómetros de llano ideal para entrenar. Antes del conocido puerto madrileño se puede ascender La Morcuera, el más famoso de todo Madrid en cuanto a cicloturismo y el más duro si descontamos el apéndice que va de Navacerrada a la Bola del Mundo.

Subirse las dos vertientes de Navacerrada más la Bola puede ser un vía crucis. La mayoría evita el sufrimiento extremo y prefiere otro tipo de retos, pero merece la pena ascender aunque solo se trate de una ocasión puntual. Con bici de montaña y una mínima preparación física se asciende relativamente bien. Siempre va a costar con kilómetros completos por encima del 13%. Por cierto, ojo a los descensos. Desde la Bola por motivos evidentes, puesto que la bicicleta se embala con facilidad. Desde Navacerrada porque es una bajada rápida, por buena carretera y en recta donde se alcanza gran velocidad. Concentración y precaución, por favor.

Fotos © JMatesanz


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