Se presenta el Tour de Francia y, con él, se empiezan a ensoñar los duelos que no viviremos a lo largo de las carreteras francesas. Un recorrido de cuatro viernes cuyos ingredientes están calculados al milímetro para que la probeta contenga por fin la fórmula que permita que el maillot amarillo llegue a los Pirineos sin dueño definitivo. Obsesiones aparte, llama la atención que cada perfil presentado haya sido acompañado de un letrero que reza "Sous réserve de modifications". La primera novedad es que se trata de la primera ocasión en años que la totalidad de las etapas cuenta con perfil oficial. Un paso hacia la luz.
Otro detalle que no dejar pasar por alto es la inclusión de una segunda crono, muy celebrado en todos los confines del ciclismo. 71 kilómetros que suponen la ración más generosa contra el crono desde 2012, cuando Wiggins. Aquí me surge la duda de si el verbo se ha hecho carne por creencia o por oportunismo, por mera necesidad. Me parece revelador que el kilometraje total se haya quedado a tan solo 21 de los 3.500 kilómetros acordados como límite para las Grandes Vueltas. Hasta donde alcanza mi información, se rechazó una contrarreloj a la localidad de Albi, que la solicitó para celebrar el veinte aniversario de la celebrada en 2007.
Faltan encadenados de montaña
No pasa desapercibido a mis ojos que los encadenados de grandes puertos brillan por su ausencia. Si salvamos la combinación de Pré y Bisanne en la 11ª etapa, no existe otro encadenado de grandes puertos. El Tourmalet está situado a dos mundos de meta. Lo mismo sucede con Burdenkurutzeta y Soudet en la etapa de Laruns. Se busca, a mi entender, que sea un ciclismo de último puerto, que las diferencias, si han de producirse, se den cerca de la línea de meta. De ese modo, se busca dificultar la batalla de alta montaña y favorecer las escaramuzas en media montaña, donde hay etapas muy propicias para ello.
Es este y no otro el detalle que delata a la organización, que vislumbra un gran duelo entre Tadej Pogacar y Remco Evenepoel. Jonas Vingegaard vuela mejor en las altas cumbres y Paul Seixas sigue en modo incógnita. Haría bien el belga en cambiar de plan a la hora de enfrentarse al Tour, tomando la iniciativa (estilo Nibali en 2014) y marcando el paso a los demás en lugar de bailar al tempo del UAE. Salvo en las tres llegadas en alto de mayor fuste, un líder de Red Bull a pleno rendimiento no debería considerarse inferior. Le sucede en los duelos de un día, donde se agiganta ante los medianos y se encoge frente al esloveno.
El juicio final de un buen recorrido: culpable
Es un recorrido que tiene cositas de matrícula de honor, como el perfil de serrucho de Sallanches, la molesta etapa ovejera de Cardiff o el tridente crono + Le Creusot + Grand Colombier en las etapas 7, 8 y 9. Con Aubisque y una tercera jornada pirenaica en lugar de un paseo hacia la estación del TGV de Burdeos, un broche perfecto. Lástima que las dos últimas etapas vayan a ser intrascendentes. Porque no cotiza que Montmartre se pasará con los tiempos de la general neutralizados. A saber cómo queda el recorrido disputado con los protocolos de temperatura extrema y la dictadura del pelotón.
Lo único legendario, el Tourmalet. Los Alpes apenas se rozan, duermen los gigantes esta vez. Echo de menos que las tres semanas recurran a platos más tradicionales en lugar de empachos de nouvelle cuisine. Ocho etapas para los velocistas me parecen un exceso. Empezando un viernes, hubiese lucido mejor un prólogo en Edimburgo, urbe con demasiado embrujo como para circular por ella de pasada. Me gusta que el juego con el recorrido del Mundial no se limite a darle vueltas. Creatividad, por favor. No me gusta que se caiga en recorrer sobre la bicicleta lo que después los ciclistas recorren en autobús. Huella de carbono. El ciclismo fue creado para unir poblaciones. Regresar al origen es más de cicloturismo.
En resumen, le veo posibilidades. Veo también momentos de reflexión y mala baba. Creo que el Tour se olvida en demasía de que se trata del Tour y que sin tradición es una versión de sí mismo venida a menos. Firmo un recorrido similar para la hermana pequeña.
Foto © ASO
Artículos relacionados
0 comentarios