Salvo suceso extraño que nadie desea, Enric Mas se va a proclamar campeón de la Vuelta a España en Granada. La caída de Tadej Pogacar puso cierto asterisco sobre el maillot rojo que ha lucido desde entonces, pero lo cierto es que desde el primer día demostró ser el más fuerte. Ahora se corona como el primer ganador español de una grande en 11 años, doce sin ganador patrio en la Vuelta a España. Un hueco en la historia que se ha ganado con tesón por seguir adelante pese a los malos momentos, las lesiones y la feroz crítica que siempre le ha perseguido.
Le ha faltado dar un toque de autoridad en esta última cima, acabar luciéndose con el maillot rojo para regalarse una foto que hubiese quedado para la leyenda. Sin embargo, fue esa última subida al Collado del Alguacil la única que se le ha atragantado a lo largo de las tres semanas. Desde Mónaco ha mostrado muy buen nivel, incluso en las contrarrelojes, un terreno donde habitualmente sufre. Recordemos que fue él quien pudo dar alcance a Pogacar en el Monte Bartolo, en la lejana sexta etapa. Por aquel entonces se pensó en él como alternativa al esloveno, como réplica. Pero la suerte estuvo esta vez de su lado.
Ganó la etapa de Aitana, algo muy necesario para un ciclista que no es muy ganador. Sentenció la carrera entre Calar Alto y La Pandera y solventó el poco trabajo que le dieron sus rivales a base de buena lectura de carrera y compañeros en escapadas. La dirección del equipo planteó bien las carreras e interceptaron los pocos ataques por el maillot rojo que recibieron. Ni Roglic, que salvo en Peñas Blancas no buscó movimiento alguno, ni Felix Gall, con estrategias un tanto disparatadas por parte de Decathlon y más enfocadas en proteger el podio, han sido rivales. Carapaz fue más incómodo, pero anduvo lejos en la general. Al ecuatoriano le controlaron otros.
Movistar planteó bien la carrera
El equipo supo leer en todo momento las situaciones. Contó con la poca fortaleza de Primoz Roglic, que apenas inquietó al mallorquín, y con la ambición desbocada de un Decathlon que, seamos sinceros, hizo la carrera a Movistar. Nadie fuera de Kuss y, sobre todo, Carapaz buscó una ofensiva por sorpresa y fueron situaciones fáciles de plantear. Con incluir ciclistas en las escapadas les bastó para controlar, con la tranquilidad de tener al ciclista más fuerte en subida y ciclistas que parar si el contexto de la carrera se complicaba.
A la contra este equipo funciona muy bien, como han demostrado. Las piezas han cumplido su función y han tomado una buena decisión centrando el tiro en el premio gordo, en la victoria final. Orluis Aular, que se olvidó de los sprints, Carlos Canal y Jorge Arcas terminaron siendo los bueyes que tiraron del carro durante la primera mitad de las etapas. Una labor esencial que ha dado mucha consistencia al siete de Movistar. La baja de Cian Uijtdebroeks ha sido importante, pero apenas se ha notado. Pablo Castrillo y Raúl García Pierna se han escapado en todas las etapas de montaña, siendo alfiles muy fáciles de usar.
La clave, sin embargo, ha sido Iván Romeo. El vallisoletano no ha buscado los triunfos de etapa, que era a lo que en principio acudía a la Vuelta. Se puso al servicio del equipo y ha acabado siendo el último hombre de Enric Mas en montaña, con unas hechuras de corredor sólido e inagotable. Él solo se merendó varios momentos en los que estaban en el grupo de los elegidos él, el maillot rojo y apenas un puñado de rivales. El rendimiento de todo el equipo ha sido muy bueno, pero en especial el de Romeo, que se ha revelado como un corredor muy útil para otros contextos.
¿Poco botín?
Para tanta superioridad en montaña, Enric Mas sale de la Vuelta a España 2026 con tan solo una victoria de etapa. Se ha reconciliado con la afición, que le tenía un poco de recelo por no haber dado la talla como aspirante durante muchos años. La tranquilidad de haberse quitado fantasmas de en medio ha mostrado un Enric más relajado ante la prensa y eso ha rebajado la crítica. La forma de correr ha sido muy parecida a la de todos estos años, pero el rol en la carrera ha sido distinto y en esta posición han hecho lo que se esperaba de ellos.
La pena es que no haya lucido más, que se haya dado el gustazo de haberse mostrado como el más fuerte de la Vuelta. Es la foto que le falta, ganando después de un golpe de autoridad. Lo dio en Calar Alto, aunque la escapada tenía mucha ventaja. Movistar no ha intentado controlar la carrera para intentar imponerse con él, sino que ha permitido que las fugas se jugasen las victorias relevantes y quitar así el caramelo de la victoria o las bonificaciones a sus rivales más directos. Una táctica práctica, no cabe duda, pero que ha restado autoridad a la hora de llevarse la general. Es el único pero que ponerle al equipo.
Enric Mas firma una victoria histórica
Después de doce años sin un ganador español en la Vuelta a España, que Enric Mas la haya conquistado le hace pasar a los anales de la historia. Su nombre ha protagonizado la recuperación de la grande de casa para la bandera española, que contaba con esperar a los Noval, Beloki y compañía para regresar a esos lugares de honor. Que se vincule al mallorquín con lo alto del podio de una grande le añade valor a su trayectoria, pues las victorias de tres semanas están muy caras últimamente.
Movistar consigue así la decimosexta gran vuelta de su historia. Desde 2019 no lograban ninguna, cerca del récord de ocho años que pasó entre 1998 y 2006, periodo en el que la estructura del actual conjunto telefónico no consiguió triunfar en la general de alguna de las tres grandes. Pedro Delgado, Miguel Induráin, Alejandro Valverde, Abraham Olano, Óscar Pereiro, Nairo Quintana, Richard Carapaz y... desde Granada, Enric Mas. Esa es la importancia del paso que ha dado Enric Mas. La relevancia mediática está siendo bastante aceptable y medio mundo está hablando de ello.
No se debe olvidar que el equipo sigue en búsqueda de relevo para el sponsor principal, y son las victorias así las que marcan la diferencia. Puede ayudar a revitalizar la forma de afrontar las carreras y aportar tranquilidad a los corredores. También al entorno mediático, que hará que las aguas bajen en calma durante un tiempo. Con victorias, todo se ve con mejores ojos. Ahora, después de finalizar los próximos retos que tiene ante sí, tendrá que dibujar un 2027 que le permita seguir ilusionado e ilusionando, con la vitola, vaya donde vaya a partir de ahora, de ser el campeón de toda una gran vuelta.
Foto © Sprint Cycling
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