Sobre las soluciones de las Grandes Vuelta al calor extremo

Sobre las soluciones de las Grandes Vuelta al calor extremo

Ciclistas: Hace mucho calor.

Organizador: Vale, ¿recortamos la etapa entonces?

Ciclistas: Sí, por favor.

Organizador: Ok, pero el horario de televisión lo respetamos.

Ciclistas: Perfecto.

Y el calor desaparece por arte de magia. Recortar una etapa por calor extremo y disputarla entre 15:00 y 17:30, las horas de mayor temperatura, es como ir al médico por un dolor de garganta y volver a casa con un brazo menos. La llegada a Córdoba, ciudad mundialmente conocida por sus cómodas y accesibles estaciones de esquí, se hizo pública en diciembre. En las agendas de quienes diseñan puede que estuviese todavía antes. Sin embargo, que se active el protocolo de tiempo extremo solo requiere recorte de kilometraje. Pequeñeces.

A veces las cosas son más fáciles de lo que parecen, y el ciclismo también. Realizar actividad física en pleno verano durante las horas de mayor calor es altamente recomendable. Los parques y aceras de las ciudades están repletos de deportistas que de motu proprio eligen específicamente dicha franja horaria para mantenerse en forma. Las autoridades médicas competentes lo recogen en todos los manuales de salud. La solicitud de estufas por parte de Enric Mas se va a sustituir por una idea mucho menos original: echar agua caliente a los ciclistas para que no cojan frío. Se repartirán termos a lo largo del recorrido para que los aficionados colaboren.

Cuestión de prioridades

Sarcasmos aparte y tratando el tema con la seriedad que merece, el ciclismo de carretera tiene un problema: se disputa al aire libre. Salvo que pasemos las competiciones a bicicletas estáticas y por las carreteras veamos hologramas de nuestros héroes representando la carrera real (apúntenlo), el tiempo atmosférico influirá siempre en las carreras. Al igual que el viento, la gravedad o el frío, el calor ha sido siempre un factor de selección. Habrá ciclistas que se adapten mejor que otros, es evidente. Del mismo modo que unos se adaptan mejor a las subidas que otros, o a los descensos.

Disputar una carrera ciclista bajo 40º es lo contrario a sano. Partamos de la base de que cualquier deporte profesional se encuentra en las antípodas de la salud. Pero, como recomienda el sentido común, toda solución que esté en la mano de los organizadores ayudará a paliar (seguro que parcialmente) el problema. Estar dos horas bajo calor extremo es más recomendable que estar tres, de cajón de madera de pino. También si celebramos las etapas en horario matutino, que es cuando todo hijo de vecino sale con la bicicleta en verano, la salud de los deportistas se resentirá en menor medida, ¿o no?

En ciclismo tiene que hacer calor, lo siento. Al igual que habrá días donde tenga que hacer frío. En la época donde se nos vende que existen los mejores adelantos técnicos y tecnológicos, se suspenden (o recortan, que es el remedio para todo) carreras por frío. Sí, al Tour de Francia se le ha empezado a pasar por la cabeza la idea de adelantar los horarios y celebrar etapas por las mañanas. El ciclismo está muy mal acostumbrado a que sean los demás los que se adapten a él: montañas, público, etc. En este caso, no veo al planeta autorregulándose para que los ciclistas de una carrera no sufran calor extremo.

El problema aquí es la demagogia. Hay un problema (el calor extremo) y se propone una solución (exponernos en menor medida al calor). En ningún momento se valora el cambio de horario, por televisión, por las audiencias. Porque el espectáculo debe continuar. No es nuevo, en la tercera etapa se conocían las tormentas que iban a afectar al pelotón al poco de acabar y no se tomó ninguna medida. Esto demuestra que el orden de prioridades es el siguiente: negocio > salud. Si fuese justo al revés, es decir salud > negocio, se empezaría por establecer un horario entre 9:00 y 14:00, que tiene más lógica para combatir la climatología extrema, y se buscarían las soluciones pertinentes partiendo de ahí.

Sin embargo, a poco que uno se despiste, le cuelan mensajes como "por la salud de los corredores". (Risas). A los aficionados de a pie de cuneta, operarios, periodistas, etc. que les zurzan. Recortar las etapas supone etapas más cortas, ergo menor gasto en combustible, que todo tiene sus ventajas. ¿Se hubiese recortado la parte final de la etapa que terminó en La Pandera por calor extremo? Yo opino que no, ¿y vosotros?

Qué se puede hacer ante el clima extremo

Vamos a comprar la teoría de que el ciclismo tiene un horario inamovible. ¿No hay ninguna medida más? Hay chalecos de frío, hay fórmulas para regar a los ciclistas de vez en cuando. Facilitar la hidratación constante en lugar de hiperregularla, incluso imitar al fútbol en las pausas de hidratación y añadirle sombra. Si cortan el ritmo de la competición, pues se siente, habría que adaptarse si fuese necesario, ¿no? Todo previsto, anunciado y dando muestras de todo menos de improvisación, que es lo normal en el ciclismo por desgracia. Si esta medida suena muy cicloturista, también lo será subir coronas y ascender puertos sin prisa, charlando y mirando el paisaje.

Pero, vamos, la mejor medida sería no visitar lugares que garantizan en un alto porcentaje calor extremo en pleno verano. A lo mejor no se puede celebrar una carrera ciclista en España en las fechas actuales. ¿Qué tal volver a septiembre? ¿Y plantear una restructuración del calendario al completo? ¿Qué tal estaría medir las visitas a según qué lugares en según qué fechas? Porque lo de Córdoba y el sur se suponía.

Ahora van a visitar Huelva y Sevilla, destinos de manga larga. Salir de Lisboa a mediados de agosto de 2024 tampoco fue la mejor idea para combatir este mal. Por cierto, entonces el calor fue mucho más intenso que en 2026 y no se registró queja alguna por parte de los ciclistas. Ni recortes. Curioso. Primeros días vs última semana. ¿Tendrá algo que ver?

Porque celebrar las etapas por la mañana y emitir un falso directo no es una opción, entiendo. Algo que, por otra parte, permiten etapas como las de Córdoba, que son etapas en principio menos atractivas, fuera del gran foco que pueda suponer una llegada en alto o una etapa realmente decisiva. Hay que ponerse en la piel del organizador y comprender cuál es su papel dentro de todo el ecosistema, siempre lo he dicho. Pero vamos a actuar de forma eficiente y lógica, con alternativas planteadas desde el principio para los muchos escenarios posibles. Para que salud y negocio puedan convivir a un mismo nivel.

PD: esta opinión sobre la relación entre ciclistas y organizadores se vierte en el contexto de la Vuelta 2026, pero podría encuadrarse dentro de muchos otros.

Foto © Cxcling


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